ARTEMISA.—- La conservación de orquídeas a través de cultivo
in vitro es la técnica que aplican en laboratorios del Jardín
Botánico Orquideario Soroa, en Candelaria, Artemisa, en aras de su
comercialización.
Tras reproducirlas en recipientes de vidrio, las vitroplantas
crecen en la biofábrica de productos agrícolas de Pinar del Río, y
meses después las entregan para adaptarlas al medio natural, dijo a
la AIN el Doctor en Ciencias Ecológicas Rolando Pérez, subdirector
de investigaciones del orquideario.
El también responsable de los estudios fitogeográficos de las
orquídeas en Cuba señala que al ser concebidas en un área estéril,
resulta muy difícil incorporarlas a su hábitat natural, por ello las
preservan de hongos, plagas, humedad y otros agentes externos.
Unas 400 plantas están en el proceso de crecimiento, y con ellas
aspiran a repoblar la propia institución, entregar especies al
Jardín Botánico Nacional y la comercialización, refirió José Lázaro
Bocourt, director del centro artemiseño.
La venta de orquídeas es de los nuevos objetos sociales de la
entidad, ubicada a 200 metros por encima del nivel del mar en la
Sierra del Rosario, primera reserva de la Biosfera en la Isla, y
ello favorecerá ingresos para la sostenibilidad de sus propias
investigaciones, señaló Bocourt.
Entre las misiones del Jardín está estudiar la orquideoflora
cubana, la conservación de especies y la educación ambiental, en
tanto realiza eventos científicos donde participan especialistas
foráneos y posee un pequeño banco para conservar semillas a mediano
y largo plazos, amplió el directivo.
Recordó que esta flor conforma una de las familias más numerosas
del mundo vegetal, con unas 35 mil especies, agrupadas en 750
géneros, y es de gran aceptación por la jardinería popular. (AIN)