MOSCU.
— Estados Unidos debe respetar plenamente el derecho internacional y
la carta de la ONU al tratar la crisis en torno a Siria, declaró hoy
el vocero de la Cancillería rusa, Alexander Lukashevich.
Los intentos de ignorar al Consejo de Seguridad de la ONU, de
crear, una vez más, pretextos artificiales, sin pruebas, para
justificar una intromisión militar en la región levantina, pueden
provocar más sufrimientos para el pueblo sirio, advirtió.
Además, una acción bélica tendría consecuencias catastróficas
para otras naciones del Medio Oriente y África del norte, consideró.
La decisión de Washington de posponer la reunión sobre Siria
prevista para esta semana en La Haya entre funcionarios de Rusia y
Estados Unidos lanza una señal equivocada a la oposición en ese país
árabe, opinó Lukashevich.
Con la suspensión del encuentro para decidir detalles de una
pronta convocatoria de una segunda conferencia internacional en
Ginebra sobre el estado levantino, la oposición siria se vuelve más
intransigente, en espera de una intromisión extranjera, apuntó.
En ese contexto, se ubica una reciente y categórica intervención
del secretario de Estado, John Kerry, de que su país contaba con
"pruebas irrefutables" sobre el supuesto empleo de armas químicas
por el gobierno sirio, aunque sin presentar ninguna, afirmó.
La situación en torno al uso de armas químicas en Siria, creada
artificialmente por algunas potencias occidentales, hace aún más
necesarias las acciones coordinadas de Washington y Moscú para
garantizar una salida pacífica al conflicto, estimó el diplomático.
Lukashevich recordó que el 9 de agosto, expertos de Rusia y
Estados Unidos acordaron en Washington la necesidad de acelerar la
preparación de la conferencia, la cual buscaría poner fin a todo
tipo de violencia en Siria.
El portavoz criticó la justificación para suspender la reunión
esgrimida por la Casa Blanca, que se refirió a la necesidad de
estudiar la situación en Siria, tras un ataque con armas químicas el
21 de agosto último en las fuera de Damasco, con saldo de 300
muertos.