Según el teniente Yoel Pozo, jefe de Tránsito en el territorio,
se trata de una peligrosa forma de indisciplina social que ha venido
proliferando en los últimos tiempos, la cual se combina muchas veces
con otras, tales como conducir bajo los efectos del alcohol. "En la
mayoría de los casos, son personas que no están habituadas a
transitar por una carretera, por tanto, no tienen conocimiento de
las señales, ni del Código de Seguridad Vial".
No se trata de un fenómeno nuevo. En los primeros siete meses del
año, las fuerzas de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR)
aplicaron 1 862 notificaciones (multas) por ese concepto y ocuparon
183 vehículos de personas que reincidieron en el hecho.
Paralelamente, fueron distribuidos miles de plegables educativos
referentes al tema. Sin embargo, el fenómeno persiste. Por ello, en
las últimas semanas se ha incrementado el enfrentamiento.
Como resultado del trabajo, solo en el municipio de Pinar del Río
se han impuesto más de 142 multas, y en toda la provincia, han sido
ocupados 68 vehículos de personas que, luego de haber sido
notificadas una vez, reincidieron en la violación.
Para que se tenga idea del riesgo que implica esta práctica, el
teniente Yoel explica que un carro de tracción animal que circule de
noche sin luces, no es visible cuando se cruzan dos vehículos, y por
tanto puede provocar un choque.
"Por otro lado, muchos de estos medios no tienen condiciones para
el traslado de las personas con seguridad, y hay animales de tiro
que han llegado a espantarse y causar accidentes".
"En una colisión con una moto, por ejemplo, el desenlace podría
ser mortal".