Aunque en su presentación comercial se vende como picadura
vegetal de plantas extratropicales con aromas y propiedades
terapéuticas, realmente los cannabinoides o cannabimiméticos son
drogas de diseño, que se sintetizan en laboratorios especializados y
se obtiene el principio activo de la marihuana; pero que tiene un
efecto entre 20 y 100 veces superior a los de la droga tradicional,
que son impregnadas en las citadas picaduras de diferentes hierbas y
se envasan en sobres con colores y diseños atractivos al mercado,
para comercializarlas "legalmente" como inciensos, supuestamente
para utilizar durante sesiones de aromaterapia, yoga o meditación.
Se vende en tiendas especializadas en Europa y América del Norte,
y en internet; en algunos envases se advierte que no es apto para el
consumo humano, pero se fuma como un cigarrillo y en algunos países
se comercializa como tabacos de pequeño formato.
En los casos investigados en Cuba, el Laboratorio Central de
Criminalística del Ministerio del Interior ha identificado 11
fórmulas diferentes de los denominados cannabinoides sintéticos y 25
formas de presentación comercial, en sobres de uno a diez gramos de
picadura vegetal. También se ha detectado enmascarada en frascos de
suplementos alimentarios y condimentos. En el 2012 fueron incautados
4,3 kg de cannabinoides en el país, la mayoría en la frontera aérea
cuando intentaban introducirlo ilícitamente.
Para la introducción de esta droga ilícita en la Isla, los
traficantes han estado utilizando agencias de paquetería ubicadas en
los EE.UU., así como personas que visitan el país o viajan a ese
territorio, por asuntos familiares, quienes la transportan en sus
equipajes.
Aunque se conoce en Cuba desde hace relativamente poco tiempo,
constituye una amenaza para Europa, Norteamérica y América del Sur
desde hace casi una década; donde se combina el comercio legal de
sustancias "naturales" o la "aromaterapia" con productos
sintetizados en laboratorio. Según el informe de la Junta
Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) publicado
al finalizar el 2012, este tipo de narcótico se inscribe en lo que
denominan "drogas de fórmula manipulada"; y las califican como
"nuevas sustancias que se prestan a abuso", que requieren de
atención especial por su intención de burlar las listas y controles
gubernamentales e internacionales.
Estos productos han sido introducidos en el mercado global sin
estudios clínicos de farmacología o toxicidad, ni siquiera en
modelos animales, siendo la única fuente de información los foros de
usuarios en internet, por lo que el riesgo de los consumidores es
desconocido.
Su consumo produce un cuadro clínico superior al de la marihuana,
con enrojecimiento conjuntival, taquicardia, resequedad bucal, y
alteraciones del estado de ánimo y de la percepción, con una
duración media de sus efectos en torno a las seis horas.
La mayoría de los intoxicados más agudos por estas drogas, la
habían fumado, lo que multiplica su acción sobre el organismo.
Asimismo, presentaron manifestaciones cardiovasculares, vómitos,
náuseas, mareos, alucinaciones y en menor medida pérdida de la
conciencia.
A nivel internacional aún no existe consenso para la regulación
de estas drogas, lo que ha favorecido su expansión; en algunas
naciones al percatarse de los daños han comenzado a regular
legalmente algunas familias de estas sustancias.
Existe legislación para su control en Austria, Alemania, Francia,
Luxemburgo y otros países europeos; y se ha regulado parcialmente en
algunos estados de los EE.UU. y Canadá.
A medida que se van prohibiendo o son controlados, los
fabricantes los sustituyen por otros similares no sujetos a
regulación.
Las autoridades policiales cubanas han alertado a las
contrapartes extranjeras sobre la presencia en varios países, de
personas que se dedican al tráfico de drogas químicamente
manipuladas hacia la Isla, lo que representa un grave peligro para
la salud humana.
Además, atendiendo a la exhortación realizada por la Junta
Internacional de Fiscalización de Estupefacientes en el 2012, Cuba
ha trasmitido su experiencia en el enfrentamiento a esta droga a
servicios homólogos de 26 naciones y a la Secretaría General de
INTERPOL.
El auge de esas sustancias en el mercado ilícito en EE.UU. es
tal, que en febrero del pasado año la Dirección de Lucha contra las
Drogas de ese país prorrogó por seis meses la inclusión provisional
de cinco cannabinoides sintéticos en la Lista I de la Ley de
sustancias fiscalizadas, con lo cual quedaron sujetos a estrictas
medidas de fiscalización.
Además, según datos publicados por la American Association of
Poison Control Centers, en el 2011 el número de llamadas a los
centros toxicológicos por casos de exposición humana a cannabinoides
sintéticos se duplicó con creces con respecto a la cifra registrada
en el 2010.
Una operación contra el tráfico de esa sustancia en julio del
2012 arrojó la incautación de 4,9 millones de paquetes de
cannabinoides sintéticos y material para procesar otros 13,6
millones de paquetes y 36 millones de dólares, "fruto" del lucrativo
y trágico negocio de "inciensos" que matan.