Un
nuevo accidente del tren de carga conocido como "La Bestia" cobró
ayer la vida de la menos seis migrantes centroamericanos, que al
igual que los 200 mil que cada año utilizan este medio de transporte
para llegar de manera ilegal a Estados Unidos, iban en busca de una
mejor situación económica.
Aproximadamente a las 3:00 am el tren, en el que viajaban unas
250 personas de nacionalidad hondureña descarriló a la altura de
Huimaguillo, Tabasco, dejando a 16 de sus ocupantes heridos.
Sobre el accidente corren ya distintas hipótesis: la primera que
el robo de un trozo de vía provocó el descarrilamiento, otra que se
refiere a una combinación entre exceso de velocidad y lluvia y una
tercera fue que los vagones traían sobrepeso, lo que provocó que se
doblaran las vías.
"Se me reporta que ha habido un descarrilamiento del tren que
hace el recorrido hasta la Ciudad de México, que llevaba ocho
vagones, cargados de chatarra, que probablemente, es una primera
hipótesis, el sobrepeso que llevaba haya hecho que las vías se
tronarán" comunicó el Gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez.
Apenas el sábado, el cónsul de Honduras en la zona, Marco Tulio
Bueso Guerra, decía que el flujo migratorio de centroamericanos a
México se había duplicado en 2013 en relación con el año pasado, lo
que representaba uno de los incrementos más altos en la historia,
reveló.
Sin precisar cifras, señaló que esa situación es preocupante
porque "los migrantes, incluso a nuestros connacionales, dejan sus
países de origen para buscar un sueño que en muchas ocasiones se
convierte en pesadilla".
En un primer reporte, medios locales de comunicación daban una
cifra de al menos 50 muertos y 200 heridos, misma que después fue
ajustada por Protección Civil de Veracruz a cuatro muertos y 25
heridos, posteriormente a cinco muertos hasta quedar en seis.
Todavía se efectúan las labores de rescate.
"La Bestia" es el ferrocarril de carga Chiapas-Mayab, en
operación desde hace cien años y construido por compañías
extranjeras para facilitar el transporte de mercancías desde el
sureste mexicano hacia Guatemala y viceversa. En el lado mexicano la
ruta iniciaba en Tapachula –la frontera con Guatemala– para recorrer
cerca de 300 kilómetros hasta Arriaga (Chiapas), de ahí llegar a
Ixtepec (Oaxaca) y subir hasta Coatzacoalcos (Veracruz), luego a
Veracruz, para partir a la Estación Lechería (Estado de México)
virtualmente a un paso del Distrito Federal, en total, cerca de mil
600 kilómetros.
Al año, según cálculos de organizaciones civiles, al menos 200
mil indocumentados, principalmente guatemaltecos, hondureños y
salvadoreños lo utilizan como si principal medio de transporte en su
recorrido hacia la frontera con Estados Unidos.
El año pasado, "La Bestia" ya había registrado dos
descarrilamientos sin que hubiera pérdidas que lamentar como en esta
ocasión. El 25 de abril, el tren carguero descarriló en Reforma,
municipio de Tenamatepec, en Oaxaca, por tercera ocasión en cuatro
meses; las vías no habían soportado el peso de las locomotoras 107 y
506 que arrastraban los 20 furgones de este tren cargado de maíz y
cemento.
"La Bestia" provenía del municipio de Arriaga, en el estado de
Chiapas, y se dirigía hacia Ciudad Ixtepec al momento de
descarrilarse en las inmediaciones del municipio Reforma de Pineda,
en Oaxaca. Las autoridades locales no refirieron el número estimado
de los indocumentados que se encontraban a bordo al abrirse las vías
por el peso de la carga.
Sin embargo, los medios locales reportaron un estimado de 500
personas entre hondureños, guatemaltecos y salvadoreños, que al
descarrilarse el convoy se dispersaron en la zona, a fin de huir de
las autoridades migratorias.
El 16 de agosto, nuevamente en Oaxaca, el "tren de la muerte",
como también se le llama, sufrió un accidente durante maniobras que
hacían los encargados. En esa ocasión tampoco se reportó saldo
fatal. Las malas condiciones de las vías y la antigüedad de los
vagones no son el único riesgo para los migrantes, quienes a lo
largo del recorrido corren el peligro de ser asaltados,
secuestrados, violados y torturados.
"El camino y no es novedad, el camino es muy peligroso, el camino
es muy riesgoso, el camino está lleno de trampas. El tren, todo lo
que implica es una trampa. El Gobierno lo sabe perfectamente, sabe
que los migrantes tienen que enfrentar no solo asaltos, sin todo
tipo de agresiones por parte de los seres humanos, migración,
funcionarios públicos, corporaciones policíacas, carteles
delincuenciales, pero además viene lo de las vías", dijo ayer el
padre Alejandro Solalinde, defensor de los derechos de los migrantes.
Solalinde, mencionó que los acuerdos que los legisladores dieron
a conocer el 24 de febrero de 2011 de apelar por una visa
humanitaria o un permiso para que centroamericanos pudieran
transitar México, simplemente no se dio.
"Todos los legisladores de todos los partidos políticos dijeron:
es un riesgo que se esté exponiendo a los migrantes para que pasen
por las vías del tren porque es sumamente riesgoso. Por qué no se
les da un permiso de 180 vías para que los migrantes puedan pasar
por otros caminos… camiones, hasta en avión se podría ir si el
Gobierno les diera esa oportunidad", recordó.
Señaló como responsable del accidente al gobierno mexicano por su
"testarudez, por su obsesión de quedar bien con Estados Unidos con
su famosa seguridad y no dar un permiso para que los migrantes vayan
y toquen sus puertas y entonces la responsabilidad se la dejen a
Estados Unidos de dejarlos entrar o no y entonces la culpa y la
responsabilidad de las muertes no cargárselas al Gobierno de
México", dijo.
"Qué bueno que esto está demostrando que México es una trampa
mortal para los migrantes y quienes abonan a esto son las políticas
públicas internacionales totalmente equivocadas del Gobierno de
México. Es una prueba más del abandono respecto a los seres humanos
que se encuentran en territorio nacional, según la constitución el
Gobierno tiene la obligación de velar la integridad de las personas
que estén aquí", finalizó.