WASHINGTON.
— El juicio militar al mayor Nidal Hasan, culpable de un tiroteo en
la base estadounidense de Fort Hood, Texas, en 2009, que causó 13
muertos y más de 30 heridos comienza hoy la fase de sentencia.
Con la posibilidad de que enfrente la pena capital, Hasan, un
expsiquiátra del Ejército, recibió el veredicto de culpabilidad de
todos los cargos el viernes por un jurado compuesto por 13 oficiales
de alto rango.
El acusado, de 42 años, resultó convicto de asesinato en primer
grado e intento de asesinato, después que el tribunal escuchó
durante casi dos semanas a unos 90 testigos, entre ellos algunos
sobrevivientes de la masacre, considerada la más mortífera ocurrida
aquí en una instalación castrense.
De acuerdo con el fiscal Steve Hendricks, Hasan tuvo "sin dudas
un deliberado plan para matar" cuando abrió fuego contra los
soldados que se preparaban para ser desplegados en Irak y
Afganistán.
El imputado, quien asumió su propia defensa, admitió ser el autor
del tiroteo e incluso sugirió desde su alegato inicial que busca la
pena de muerte. Hasan fue inculpado de 13 cargos de asesinato
premeditado (12 efectivos y un civil), 32 de intento de asesinato,
durante la matanza ocurrida el 5 de noviembre de 2009.
Ningún soldado estadounidense ha sido ejecutado desde 1961. A
muchos militares condenados a muerte les han revocado las sentencias
en apelación, que son automáticas cuando los miembros del jurado
votan por la pena máxima.