Christopher Lane, de 22 años, estudiante australiano y jugador de
fútbol, fue una víctima elegida "al azar". "Estábamos aburridos, no
teníamos nada que hacer y decidimos matar a alguien", dijeron al ser
detenidos los acusados del crimen, todos menores de edad.
Según explicó a la televisión local la policía de Duncan, un
pueblo de 24 mil habitantes al sur del estado de Oklahoma, los
muchachos contaron que vieron pasar a Lane y uno de ellos dijo "ese
es nuestro objetivo".
El joven estudiante australiano estaba visitando a la familia de
su novia.
Así de simple. Los tres jóvenes lo siguieron en un auto y le
dispararon por la espalda antes de darse a la fuga, tal como relató
a los medios el jefe policial Danny Ford.
Chancey Allen Luna, de 16 años, y James Francis Edwards, de 15,
han sido acusados por dos delitos de homicidio en primer grado y
serán juzgados como mayores de edad de acuerdo con la legislación de
Oklahoma.
A Michael Dewayne Jones, de 17, se le imputa un delito de
complicidad necesaria. Para él se estableció una fianza de un millón
de dólares.
De acuerdo con el testimonio fiscal, Luna iba sentado en el
asiento trasero del automóvil y desde allí disparó el revólver
calibre 22 que mató a Lane, según informa la agencia de noticias
Associated Press (AP).
Christopher Lane, originario de Melbourne, estaba visitando a la
familia de su novia en la localidad de Duncan. Iba a comenzar su
último año en la Universidad East Centre, en la ciudad de Ada, a
unos 137 kilómetros de allí. Había abandonado el fútbol en su país
para estudiar y dedicarse al béisbol en Estados Unidos. (Tomado
de la BBC)