DAMASCO.— A pesar de que el Gobierno sirio dio su aprobación para
que inspectores de Naciones Unidas ingresen al sitio donde
supuestamente ocurrió el miércoles un ataque con armas químicas,
Estados Unidos asegura que la respuesta llegó "demasiado tarde".
Washington dice estar convencido de que el Gobierno de Damasco
lanzó gases venenosos contra su propio pueblo y ya ha reforzado su
presencia militar en la región, lo que evidencia que no ha
descartado utilizar la fuerza contra la nación árabe.
Reuters informa que un destacado senador estadounidense dijo que
creía que el presidente Barack Obama pediría la autorización para
usar la fuerza al Congreso cuando regrese de su receso el próximo
mes.
La declaración se produce luego de aseveraciones de otras
potencias de Occidente, incluyendo Gran Bretaña y Francia, respecto
a que también creen que el Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Assad,
estuvo detrás del envenenamiento masivo con gas nerviooso que mató a
cientos de civiles esta semana.
Varios países, entre ellos Rusia y China, han llamado a que se
hagan investigaciones más profundas. Mientras, las autoridades
sirias aseguran que el ataque lo perpetraron grupos terroristas.
La supuesta utilización de gases tóxicos —que llamativamente
sucede durante la estancia de un equipo de 20 inspectores
internacionales en Damasco— ha sido utilizada por los grandes medios
y fuerzas conservadoras para exigir una acción al Gobierno de Obama,
quien dijo hace un año que las armas químicas eran una "línea roja"
que conllevaría serias consecuencias.