El
domingo 5 de agosto de 1951 ante los micrófonos de la emisora radial
CMQ, mientras arremetía contra la corrupción en el seno del gobierno
de Carlos Prío, el líder político Eduardo Chibás expresó: ¡Pueblo
de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta! ¡Este es mi
último aldabonazo! Acto seguido se disparó un tiro, de cuya
herida murió el 16 de agosto, próximo a cumplir 44 años de edad.
Santiaguero de cuna, estudiante universitario en tiempos de
Mella, luchador contra la tiranía machadista, tuvo la idea de fundar
un movimiento político que se propusiera adecentar la vida pública
de la nación, erradicar la corrupción en la administración del
Estado y dar espacio a una real participación ciudadana en los
asuntos de gobierno. Fue así como el 15 de mayo de 1947 fundó el
Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), con el cual se presentó como
candidato presidencial a las elecciones de 1948; las cuales, sin
bien perdió, lo situaron como la figura más respetada y carismática
de la oposición.
En 1950 accedió a un escaño en el Senado con una votación que
permitía conjeturar su victoria en las siguientes elecciones para la
Presidencia. Con su capacidad de comunicador y empleando el lema
Vergüenza contra dinero, congregaba a las masas en torno
al Partido Ortodoxo, de rápido crecimiento y raigambre popular. A la
vera del líder comenzó a actuar la Juventud Ortodoxa, con una
tendencia mucho más radical.
Al valorar el impacto de ese liderazgo, el intelectual Fernando
Martínez Heredia escribió: "Chibás levantó una masa enorme de pueblo
hacia el ejercicio de la ciudadanía y la conciencia de que era
posible acabar con el estado de cosas vigente, obtener toda la
independencia y la justicia, y echar adelante el destino de Cuba.
Denunció al imperialismo y reivindicó la necesidad de que Cuba
rompiera su yugo neocolonial. (...) La muerte detuvo su actuación y
su conducción, pero quedó como un heraldo de la soberanía del pueblo
y la acción ciudadana, y como una figura moral que exigía sacar al
país del pantano. Seguramente no lo previó, pero fue el primer
reclutador para las huestes que hicieron la insurrección que
desencadenó un proceso revolucionario que fue muchísimo más lejos
que lo que Chibás se propuso".
Entre las filas de la Ortodoxia se hallaba un joven abogado, ya
destacado por su impronta rebelde en los años universitarios: Fidel
Castro Ruz.
El 16 de enero de 1959, pocos días después de la entrada
victoriosa de la Revolución triunfante en La Habana, Fidel dijo ante
la tumba de Eduardo Chibás: "Pero hoy es como resumen de toda la
historia, la historia de la Revolución, la historia del 26 de Julio,
que tan ligada está a la historia de esta tumba, que tan ligada está
al recuerdo de quien descansa en esta tumba, que tan íntimamente
ligada está a la ideología, a los sentimientos y a la prédica de
quien descansa en esta tumba, porque debo decir que sin la prédica
de Chibás, que sin lo que Chibás hizo, que sin el civismo y la
rebeldía que despertó en la juventud cubana, el 26 de Julio no
hubiera sido posible".