Santiago de Cuba.—
Con mejorías en su calidad de vida, más de 800 niños y jóvenes
diabéticos de Santiago de Cuba se han beneficiado con el campamento
de verano, activado en el Centro Provincial de Atención a esa
enfermedad, en esta ciudad.
Desde 1970, cuando nació la idea de crear un espacio para la
educación diabetológica de quienes tienen ese padecimiento en edades
de siete a 18 años, se ha mantenido la experiencia, que contribuye a
la disminución de los ingresos hospitalarios.
En esta etapa vacacional, unos 30 niños y jóvenes han aprendido,
mediante un programa educativo para la salud, a asumir adecuadamente
la dolencia y su tratamiento, además de haber hecho práctica de
habilidades en el automonitoreo, con el uso de equipos médicos para
el control de la glicemia.
La doctora Yania Aguilera, especialista en Pediatría y
Endocrinología y responsable del campamento, explicó a la AIN que la
atención incluye las especialidades de Podología, Angiología,
Endocrinología, Estomatología, Psicología y Oftalmología, y la labor
de enfermeros, dietistas y profesores de Cultura Física.
Asimismo, destacó que se combinan actividades recreativas, de
educación y seguimiento médico, a fin de mejorar la calidad de vida,
conseguir y mantener el control de la glucosa en sangre, y
profundizar conocimientos en las complicaciones y riesgos asociados.
Aguilera valoró de esencial la participación de la familia para
asumir debidamente el tratamiento; y se refirió a la necesidad de
recibir instrucción acerca de la diabetes, padecimiento crónico que
ha presentado este año un incremento de los casos, sobre todo en
niños de cinco a 10 años.
Lograr un entorno propicio en el autotratamiento e instruir a los
pequeños y a sus familiares para la convivencia con esa enfermedad,
son propósitos principales del campamento, cumplidos con creces este
verano, agregó la doctora.
Yurídise Bring, madre de la niña Rosaile Magré, ponderó las
bondades del centro donde su hija hizo el debut este año y se ha
sentido muy bien, en contacto con la naturaleza y mejorando el
control metabólico a través de ejercicios físicos, juegos y otras
actividades.
Vania Vega y su madre Yenis Fuentes tenían mucho temor porque
este verano venía la niña por primera vez y, sin embargo, la mamá
asevera que ahora muestra cambios favorables en la aceptación de la
enfermedad.
Las doctoras Yania Aguilera y Yanelis Blach, junto a la
licenciada en Enfermería Marelis Martínez, pertenecientes al
Departamento de Endocrinología Pediátrica del Hospital Infantil
Norte, forman el equipo encargado de la asistencia de los niños en
la presente etapa estival, en el Centro de Atención al Diabético.