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Lotes cañeros integrales
No es cuestión de varita mágica
Miguel Febles
Hernández
Desde hace varios años, con etapas de mayor o menor impulso, se
trabaja en Camagüey en la creación de los lotes cañeros integrales,
considerados la forma más idónea de organización de la fuerza
laboral para asumir el crecimiento sostenido de la producción de la
gramínea.
El
trabajador tiene vinculados sus ingresos a los resultados que
obtenga en la atención de los cañaverales.
Tal proyecto cobra en esa provincia una importancia estratégica,
ante la necesidad de restablecer su potencial histórico dentro del
sector, crecer en la fabricación de azúcar, poner en operaciones los
centrales inactivos y eliminar la nociva transportación de caña a
largas distancias durante la zafra.
La realidad actual del territorio exhibe aún rendimientos
agrícolas muy por debajo de lo permisible, situación que solo puede
revertirse con grandes programas de siembra, en los que prime la
calidad y el buen hacer de las unidades productoras en las
atenciones culturales a las plantaciones.
Es aquí, precisamente, donde los colectivos organizados bajo los
principios del lote cañero integral están llamados a desempeñar un
papel decisivo, de lograrse en cada lugar una correcta vinculación
al área y a los resultados finales, que se traduzca en un aumento de
la productividad de los trabajadores.
Cada
lote cañero cuenta con un área para la producción de viandas y la
cría de animales.
Sin embargo, y aunque probada está su eficacia, todavía en
algunas unidades se obra con lentitud en la constitución de este
tipo de estructura, que si bien siempre existió dentro de la
agricultura cañera, hoy su concepción va más allá y está dirigida a
dignificar el trabajo de quienes se asocian a ella.
AIRES DE CAMBIO EN MONTE QUEMADO
Nada parecido a su nombre: el lote Monte Quemado, perteneciente a
la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Capitán, de
Vertientes, ve reverdecer el macizo cañero desde que 22 trabajadores
acordaron unirse para transformar las 328 hectáreas que conforman su
fondo de tierra.
Ariel
Cao Castro, jefe del lote, refiere que los hombres están motivados y
llenos de aspiraciones.
Ariel Cao Castro, jefe del lote, refiere que los hombres están
motivados y llenos de aspiraciones, seguros de que es esta la manera
de mejorar sus ingresos personales:
"Ahora se aprovecha mucho más la jornada laboral: por la mañana
trabajan en el cañaveral, luego almuerzan y descansan en el ranchón,
y la tarde la dedican a la atención de los sembrados de viandas y al
fomento de los animales de corral".
Satisfecho con el cambio, el trabajador Israel Oviedo García
aclara que lo importante es producir caña y para ello están
enfrascados en la resiembra y limpia de los campos, como forma
expedita de incrementar los rendimientos por hectárea.
Cada una de las labores a pie de surco es seguida de cerca por
Eda Castro Morales, económica de la UBPC, quien controla la
ejecución del presupuesto de gastos asignado:
"Esa cifra —explica— se negocia con ellos y no pueden excederse,
porque de lo contrario se les afecta el resultado final. De todas
formas, ellos mismos hacen las cosas bien y nadie tiene que venir a
revisarles el trabajo".
Transcurridos apenas tres meses de la implantación del lote
cañero integral, es otro el ambiente en Monte Quemado: todo está
sembrado, los hombres se sienten atendidos y ello se traduce en
mayor compromiso para enfrentar los retos que tienen por delante.
ENTRONQUE DE VOLUNTADES
El hecho de aportar el 40 % de toda la materia prima que produce
la Unidad Empresarial de Atención a Productores Siboney, de Sibanicú,
en modo alguno significa que todo marche bien en la UBPC El
Entronque, pues un rendimiento cañero de 38 toneladas por hectárea a
nadie satisface, mucho menos a ese colectivo.
"Es por ello que nos dimos a la tarea de constituir dos lotes,
cada uno de 600 hectáreas, todavía en proceso de consolidación,
convencidos de que la solución al problema de la caña está en la
vinculación de los hombres a los resultados finales de la
producción", informa Ramón Acedo Sánchez, su presidente.
Similar opinión comparte Ramiro Fous Hernández, veterano de 70
años de edad que en su momento, también al frente de El Entronque,
supo demostrar cómo hacer buenas cosechas cañeras y hoy se dedica a
transmitir sus experiencias:
"Desde el punto de vista económico, el lote debe verse como un
centro de costo, a través del cual se lleva un estricto control de
su gestión: por dónde va, en qué gastos ha incurrido... ; y mes por
mes debe presentarse un balance ante el colectivo laboral donde se
analice cómo marchan las cosas y corregir el tiro si hace falta".
La esencia del lote cañero no está, como algunos piensan, en
limitarse a construir determinadas instalaciones o seleccionar a un
grupo de trabajadores con un jefe al frente, sino en el sistema de
vinculación real a los campos y que las personas ganen por los
resultados que sean capaces de obtener.
FOCOS DE RESISTENCIA ANTE LO NOVEDOSO
Para el año que transcurre, la Empresa Azucarera Camagüey se
propuso constituir en su base productiva 88 lotes cañeros
integrales, de los cuales, hasta el cierre de julio, faltaban 18 por
conformarse, con mayor peso incumplidor para las UEB Argentina,
Batalla de Las Guásimas y Brasil.
"El problema está en que hay gente que se resiste ante lo nuevo:
es más trabajo para los económicos y los directivos pues, entre
otras cosas, tienen que llevar la contabilidad hasta el lote",
comenta Alfredo Madrigal, presidente de la UBPC Los Pinos, en el
municipio de Carlos Manuel de Céspedes.
Lo cierto es que la creación de los lotes cañeros no es asunto de
buenos deseos ni tampoco surgirán al simple toque de una varita
mágica. Quienes por acomodamiento o desmotivación no han asumido la
tarea con la seriedad requerida, difícilmente podrán contarse luego
entre los protagonistas de la recuperación cañera. |