WASHINGTON.—
Estados Unidos tiene temores que contradicen la política de la Casa
Blanca contra Siria, según se desprende de las declaraciones de
altos funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
En declaraciones al diario The Wall Street Journal, el director
Adjunto de la CIA, Michael Morell, señaló que la perspectiva de que
el Gobierno del presidente Bashar al-Assad sea sustituido por grupos
afines a la red Al-Qaeda es la mayor preocupación de la agencia.
El presidente estadounidense, Barack Obama, en una conversación
telefónica reciente con el primer ministro turco, Recep Tayyip
Erdogan, discutió el peligro de extremistas extranjeros en Siria y
ambos acordaron la importancia de apoyar una oposición "unificada e
inclusiva".
Esto estuvo condimentado por el anuncio de Obama de entregar 195
millones de dólares en ayuda humanitaria adicional a los subversivos
en alimentos, equipamiento médico y otros suministros, así como a
los campos de refugiados en países cercanos.
Washington ya anunció a finales de julio que proporcionará armas
a la "oposición siria", después de que el Congreso diese su
aprobación tras vencer las reservas iniciales al respecto.
Pero, mientras la Casa Blanca habla de peligros extremistas,
incrementa las actividades para fomentar el conflicto en la nación
levantina, donde la mayoría de la ayuda va a los grupos a los que
dice temer, señalan diferentes análisis.
Por ejemplo, la CIA designó al general de brigada John Wright
para que supervise la ocupación de la provincia siria de Daraa a
través de Jordania, indicaron medios de prensa de la región.
Según la televisora Russia Today (RT), Wright, de 57 años, es un
veterano que luchó en las guerras de Afganistán, Iraq y Libia. El
general ya cuenta con una oficina en Ammán, la capital de Jordania,
y mantiene contactos con Arabia Saudita, indicó la fuente.
Hace pocos días informes de prensa denunciaron planes del
Pentágono y los servicios secretos estadounidenses y de algunas
naciones de la región en Darra (suroeste), acción que incluiría un
corredor aéreo, como paso inicial de una intervención más directa en
el conflicto.
Declaraciones de altos funcionarios del Pentágono aseguran que
sobre la mesa están las opciones que van desde ataques puntuales
contra las infraestructuras relacionadas con armas químicas, hasta
desplegar a unos 20 mil efectivos en Jordania para efectuar una
invasión terrestre.
Dentro de estos aprestos y confabulaciones surgen ahora las
preocupaciones de Morell planteando que el derrocamiento de Al-Assad
es la mayor amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y
asegura que eso puede ayudar a Al-Qaeda adquirir armas químicas.
La declaración de Morell es especialmente sorprendente y
contradictoria teniendo en cuenta que la Casa Blanca plantea desde
el inicio de la crisis que el Presidente sirio debe dejar el poder.
Sin embargo, las afirmaciones del número dos de la CIA tienen
también un ingrediente llamativo, pues no descarta el derrocamiento
de Al-Assad si el Pentágono tiene un plan preparado para evitar que
las presuntas armas químicas caigan en manos de los grupos
terroristas como el denominado Frente al-Nusra.
Algunos se preguntan si en la política estadounidense contra esa
nación árabe se confirmará el refrán, "Cría cuervos y te sacarán los
ojos".