Casi
20 años después de que Jovanotti ofreciera un concierto a lleno
completo en la escalinata de la Universidad de La Habana, la bandera
del rap italiano vuelve a ondear en Cuba. En esta ocasión, los
encargados de sacar la cara por la cultura urbana del país europeo
son los integrantes de Zero Plástica, quienes aterrizaron
especialmente en la Isla para participar en el IX Simposio
Internacional de Hip Hop, a desarrollarse en la capital desde este
miércoles y hasta el próximo viernes.
Poco se sabe por estos lares de la escena musical de la península
itálica que se define por un sello más alternativo, algo que en
general alcanza a toda la movida sonora que se desarrolla al margen
del mercado en esa nación europea. Y, en cierta medida, estos ases
del rap genovés, que se mueven como pez en el agua en el
underground, pueden comenzar a llenar esas lagunas que, hay que
decirlo, atraviesan indudablemente la geografía de otras zonas
culturales de notable resonancia a nivel internacional.
Cabe señalar que la tropa italiana, conocida por sus letras con
filo llenas de crítica social que apuntan hacia conflictos que
atentan contra el ser humano en cualquier parte del mundo, entre
ellos la corrupción política y el racismo, escaló un importante
peldaño en su carrera cuando comenzó a darse a conocer con ímpetu en
el olimpo del rap mundial, o sea, en las barriadas del Bronx, donde,
como muchos conocen, se fraguó una parte fundamental de la cultura
hip hop. Su fuerte pegada, incluso, los llevó a convertirse en la
primera formación italiana de rap fichada por una disquera
estadounidense, en este caso, el sello independiente Nomadic Wax,
cuyo ejercicio se aleja de la parte más comercial del rap
norteamericano y con el que grabaron su segundo disco, Basta.
Su nuevo viaje a la Isla, donde se las verán con un grupo de
exponentes de la pujante pero poco conocida (y divulgada) escena
cubana de hip hop, les servirá de cobertura para repasar, además,
materiales como Primo Promo, Zero Plástica, P.O.P y Global
Revolution, atravesados por un abanico de influencias que
van desde Fela Kuti y Manu Chao, pasando por África Bambaataa, hasta
llegar a George Clinton y su alucinado funk del espacio
exterior.
Aunque, eso sí, los Zero —que han colaborado con alineaciones
cubanas como Obsesión, Hermanos de Causa, y Anónimo Consejo, entre
otras—, tienen los pies bien puestos en la tierra cuando se trata de
utilizar la eficacia probada de los elementos del hip hop (léase, en
este caso, graffiti y MC) para poner orden en las mentes y sumarlas
a proyectos transformadores que se desarrollen desde abajo y lleguen
a influir positivamente en la vida de los seres humanos. Y lo
demuestran con un enérgico y contundente show a base de ragga, rap y
rock, en el que derrochan adrenalina a toneladas, un show que,
ciertamente, vale la pena no perderse.