Espantar la mentalidad perdedora

Alfonso Nacianceno

Es injusto pensar que el equipo cubano de voli, a tenor de sus seis reveses, permanece estático o retrocede en este Grand Prix, señalado para concluir su eliminatoria el próximo fin de semana.

Foto: Gettimages La niña de 13 años Melissa Vargas (a la derecha) castigó a las rusas con su ataque. A su lado la pasadora, también novata, Beatriz Vilches.

Basta mirar un solo aspecto para descartar esa teoría: la cantidad de puntos marcados a sus contrarias aquí, tanto o más peligrosas que las de Macao días atrás.

Si en su debut ante Holanda, China y Bulgaria las anotaciones a su favor fueron 45, 48 y 39, respectivamente, en esta sede ante Tailandia rubricaron 82, frente a Italia sumaron 52 y consiguieron ayer 73 contra Rusia, en partido de cuatro sets ganado por las anfitrionas, 25-17, 25-14, 16-25 y 25-17.

Las locales batieron a sus tres oponentes para ubicarse entre las diez punteras en la tabla de posiciones (cayó 1-3 en los inicios a manos de Estados Unidos y Brasil), con una selección cuajada de novatas.

ASPECTOS POR MEJORAR

Los números no lo dicen todo, valoremos dónde radican las grietas en el juego de las antillanas. La primera y esencial, su recibo, que no siempre lleva con calidad el balón a la pasadora, Dayrilis Cruz o Beatriz Vilches.

La niña Melissa Vargas ha experimentado aquí un alza considerable, pues a las rusas las castigó con 18 puntos, en especial desde las esquinas, además de los 14 que le marcó el sábado a Italia, cuatro desde la línea de saque.

Así, comenzaron utilizando a Yoana Palacio como opuesta; pero si la entrada de Vargas ha representado la resurrección de esa plaza, también es cierto que el servicio de las rivales se ha concentrado sobre la ahora auxiliar Palacio, a sabiendas de sus problemas en el recibo.

Tampoco ha dado el fruto esperado la otra receptora-punta, Jennifer Álvarez, mientras la central Rosanna Giel se ve ajustada en la cancha (ayer hizo 9 puntos), a pesar de que en pocas oportunidades juegan por ahí sobre bolas rápidas y rasantes a la net. Su compañera, la capitana Daymara Lescay, fluctúa en alzas y bajas, lo cual aporta a la inestabilidad del conjunto.

REDUCIR LAS FALTAS

Son reiteradas las faltas en la net; también los fuera de zona, los servicios perdidos y los malos manejos del balón en el voleo, y así regalan puntos a las adversarias. Sin embargo, bloquearon con regularidad a Rusia, el elenco más alto de esta sede. ¿Perspectivas? Concluir este Grand Prix extrayéndole el máximo de enseñanzas, pues a mediados de septiembre, Nebraska, Estados Unidos, será sede del Norte, Centroamericano y del Caribe (NORCECA), clasificatorio para la Copa de Campeones.

 

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