Atrás quedaron los tiempos en que una añeja e inestable caldera
consumía aproximadamente 1 200 litros de diésel cada mes, para
garantizar, a duras penas, el calentamiento del agua.
El montaje de 12 unidades más a finales del pasado año, hasta
completar las 54 en funcionamiento hoy, ha posibilitado un servicio
más estable y eficiente para las 142 habitaciones, la cocina y el
restaurante, según afirma el joven Donalt Pérez Espinosa, jefe de
servicios técnicos, vinculado de forma directa a ese tipo de
labores.
Como resultado, no solo se han reducido las insatisfacciones o
quejas de clientes, sino que el hotel responde mucho mejor a las
rigurosas exigencias en torno a la higiene en áreas como las
relacionadas con la elaboración de alimentos.
Sobre la base de esa alternativa —que permite darle un provechoso
empleo a la energía solar— la planificación correspondiente al
presente año no concibió el uso de diésel para el calentamiento del
agua, proyección que se mantiene igual para el venidero 2014.
Operarios del propio hotel realizan la supervisión y acciones de
mantenimiento ligero en esa moderna tecnología, mientras personal de
entidades especializadas garantizan tareas y procedimientos de mayor
envergadura.
La utilización de calentadores solares se inserta en la
estrategia del país para aprovechar más y mejor las fuentes de
energía que con carácter renovable ofrece la naturaleza y que no
siempre, ni en todos los lugares el hombre ha sabido utilizar por
medio de la ciencia a favor de procesos productivos, de servicios y
de otras necesidades económicas y sociales.