Algunos trozos de los rieles donde eran atados presos políticos
ejecutados y lanzados al mar durante la dictadura de Augusto
Pinochet fueron hallados en las costas de Caldera, al norte de
Santiago (capital), luego de la confesión de un militar represor que
antes de morir reveló el lugar exacto donde fueron arrojados los
cuerpos.
LA
BÚSQUEDA CONTINÚA EN EL ÁREA DEL HALLAZGO YA QUE EXISTE LA
POSIBILIDAD DE QUE HAYA MÁS PIEZAS DE METAL.
Según información de fuentes judiciales, se han encontrado "menos
de cinco" trozos de metal, los cuales se encuentran en el
Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones,
donde serán analizados.
En la actualidad, la búsqueda continúa en el área del hallazgo ya
que existe la posibilidad de que haya más piezas similares, dijeron
las fuentes.
Algunos expertos señalaron que, a menos que el militar fallecido
haya confesado los nombres de los ejecutados, resultaría "imposible"
intentar aproximarse a la identidad de quienes fueron lanzados al
mar.
Tras este hallazgo, varios defensores de los derechos humanos
desaprobaron que los detalles de la investigación se mantengan en
secreto. Consideran un derecho importante ahora que están por
cumplirse el 40 aniversario del golpe militar de Pinochet.
Este descubrimiento es la segunda revelación en la investigación
de acciones represivas. El primero ocurrió en 2004, cerca de
Valparaíso (centro), donde se encontraron cuatro piezas metálicas.
Días después del golpe militar de Chile, el 11 de septiembre de
1973, Pinochet subrayó que no tendría piedad "con los extremistas",
e inmediatamente formó una comitiva que tendría la misión de
agilizar y revisar los procesos de los detenidos.
Los militares recorrieron el país en la llamada Caravana de la
Muerte ejecutando a prisioneros políticos con especial brutalidad.
Los pedazos de vía de ferrocarril eran usados para hundir los
cadáveres que los represores tiraban al mar.
Según declaraciones judiciales de suboficiales y mecánicos del
Comando de Aviación del Ejército, entre 1973 y 1977 al menos 500
cuerpos fueron arrojados al mar desde helicópteros.
El régimen chileno de Augusto Pinochet todavía está plagado de
secretos. En abril de este año WikiLeaks publicó un documento que
revelaba que el Vaticano defendió la dictadura chilena negando las
represiones, que tachó de "propaganda comunista".