COCHABAMBA.— Las banderas se erguían como tratando de alcanzar el
sol, mientras los cientos de miles de asistentes a la marcha contra
el imperialismo y el colonialismo en Cochabamba, corazón de Bolivia,
caminaban a paso firme por las calles de la ciudad luciendo sus
pancartas, sus camisetas con estampados de Hugo Chávez y sus
fotografías de próceres latinoamericanos. Lucían sus sueños.
El sol radiante iluminaba los rostros cansados de tanto abuso y
encendía los ideales de quienes creemos en la emancipación de los
pueblos americanos. De Francia, Cuba, Costa Rica, Chile, España¼
De decenas de países llegaron personas para decir basta. Basta de
que nos traten y que nos comportemos como colonia, pues no lo somos.
Somos un continente digno, noble y bello, somos los hijos de Bolívar
y de Martí, somos los que forjamos la segunda y definitiva
independencia de América, somos humanos, y por tanto,
anticapitalistas y antimperialistas.
Por eso Bolivia fue sede de la Primera Cumbre Antimperialista y
Anticolonialista, porque ha decidido, bajo la dirección del primer
presidente indígena del mundo, Evo Morales, dignificarse y alzarse,
pese a las permanentes infamias de los poderosos de siempre. Por eso
vinimos aquí, defendiendo al presidente constitucionalmente electo,
que ha sido atacado por los medios masivos, por la burguesía y por
los gobiernos al servicio de Estados Unidos, como Francia, Portugal,
España e Italia, que el pasado 2 de junio le prohibieron sobrevolar
al Mandatario sudamericano sus respectivos espacios aéreos.
"Lo que es con Evo es con todos", dijo el presidente ecuatoriano,
Rafael Correa, y no pudo ser más certero en sus palabras. "Los
pueblos americanos —se escucha en Cochabamba— están de pie, y no se
dejarán aplastar por ningún imperio".
En este rincón del planeta hay un arma mucho más fuerte que
bombas y metralletas: las ideas, principal motor de una Revolución.