La cooperativa Frank País y sus cuatro mercados
en la capital

Yusmary Romero

ARTEMISA.— Desde su espacio, cada persona asume una responsabilidad social. Lázaro Núñez, presidente de la Cooperativa de Crédito y Servicios Fortalecida (CCSF) Frank País —perteneciente a Alquízar—, está convencido de la misión que le corresponde y a la cual están llamadas las diferentes formas productivas ante tiempos de constantes transformaciones, donde hay que dar lugar a decisiones acertadas, acordes a cada momento.

Lázaro confía en las ventajas que traerá consigo el arrendamiento de mercados agropecuarios por las formas productivas.

Como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, Lázaro Núñez, transmitió allí su visión sobre los desafíos en el sector agrícola, y sus principales inquietudes. Su intervención motivó las del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Marino Murillo Jorge, vicepresidente del Consejo de Ministros y jefe de la Comisión Permanente para la Implementación de los Lineamientos aprobados por el Sexto Congreso del Partido, quienes lo alentaron a hacer realidad los logros que debe traer consigo la nueva tarea de impulsar el arrendamiento de mercados agropecuarios.

"Raúl me dijo que agilizara, pues hacía falta poner a disposición del pueblo esos mercados a partir del nuevo sistema a desarrollar", afirma. Sobre la base de ese intercambio, varios temas propiciaron nuestra conversación. Los sistemas de comercialización, las cooperativas agropecuarias, la situación de los insumos, la sustitución de importaciones, fueron algunos de los motivos del diálogo.

La cooperativa tendrá la responsabilidad de abastecer cuatro mercados agropecuarios de La Habana.

"Contamos con el fondo de tierras necesario, por demás muy productivo, para poder garantizar las producciones y no tener que invertir una cantidad de dinero determinada en el exterior. Y fundamentalmente poseemos la calidad humana, y el deseo de trabajar", insiste.

Con 24 años de experiencia en el sector agrícola, Lázaro Núñez enfrenta la misión encomendada junto a sus trabajadores. Los 368 campesinos asociados a la CCSF, en más de 160 fincas, tendrán también la responsabilidad de abastecer con sus producciones a cuatro mercados agropecuarios, ubicados en la capitalina barriada de El Vedado (en las direcciones: B entre 17 y 19; 15 entre 2 y Paseo; Calzada y J; 19 y C).

En las 946 hectáreas con que cuenta la cooperativa han tratado de explotar al máximo el terreno, lo que les ha permitido sobrecumplimientos en las producciones, pese a las dificultades afrontadas con los insumos.

Las horas de trabajo y el empeño puesto en cada faena no han sido en vano, por lo que una gran variedad de viandas y hortalizas crecen en estas tierras; a las que se suman los granos y frutales. Al cierre de junio, de un plan de producción de 1 396 toneladas han alcanzado más de 2 500. Resultados como este hacen posible asumir cada meta.

Disposición y compromiso van de la mano

Varios testimonios de los productores dan fe del esfuerzo que realizan a diario, lo cual se revierte en lo que aflora desde el campo.

Alberto Blanco lleva un cuarto de siglo al frente de una de las fincas de la cooperativa y hace 11 años ostenta la condición de vanguardia nacional. En las 15 hectáreas que posee, tiene sembrados una serie de cultivos que le permiten hacer diferentes entregas con bastante frecuencia. Asegura que sus principales fortalezas son la papa, el ajo y el boniato; además tiene un convenio porcino mediante el cual entrega alrededor de ocho toneladas de carne cada cuatro meses.

Inmerso en una árdua faena laboral encontramos a Alfredo Varela, cuya finca es mero reflejo de la constancia en el trabajo. Desde su experiencia asevera que no es tarea fácil mantener las producciones, lo cual entraña disposición y ante todo, compromiso. "Para garantizar el desarrollo de los cultivos debemos contar con determinados recursos. Sin embargo, el paquete tecnológico aún es insuficiente, muchas veces llega tarde, y no en el momento que realmente hay que aplicarlo. Ese es un elemento que hay que potenciar". También señala que la capacitación es fundamental.

Nuevas posibilidades dan paso al desarrollo

"Desde que se le planteó a las cooperativas la necesidad de asumir estos mercados, muchas respondieron al llamado. En el caso nuestro, desde el mes anterior visitamos algunos y finalmente solicitamos cuatro, teniendo en cuenta la ubicación, el acceso factible de la cooperativa, las condiciones en las que se encuentran, entre otros elementos", asegura Núñez.

Ante esta tarea muchas ideas inspiran al colectivo, entre ellas lograr un impacto en los precios, es decir que sean más bajos. La modalidad que emprenderán hace posible la eliminación de una serie de actores que intervenían en la cadena diseñada hasta el momento, lo cuales favorecían el incremento de las cifras a pagar en las tarimas.

"Los mercados deben disponer de una serie de productos, para que exista variedad. La diversificación de estos en la cooperativa, que sobrepasan los 25, nos permitirá brindar varias opciones."

Por otra parte podrán ofertar además, carnes de cerdo y carnero en uno de los mercados que cuenta con una carnicería. Y si algún campesino quiere llevar directo una producción no tendrá impedimento alguno, siempre que se tenga conocimiento de la gestión.

No obstante, precisa que "para poder garantizar el buen funcionamiento de estos, debemos contar con los recursos necesarios; y aunque pretendemos ir enfrentando la tarea con los que tenemos, la situación que afrontamos con el transporte es la más compleja".

Ricardo Rodríguez, el vicepresidente agrega que "contamos con un camión. Hasta el momento hemos tenido que alquilarle los camiones a la Empresa de Cultivos Varios o a particulares, para hacer llegar las producciones a su destino, pero no son estables y en caso de fallar se estanca la producción.

"A los mercados también tenemos que darles un seguimiento estricto, visitarlos como mínimo dos veces a la semana y velar porque no existan violaciones de los precios, ni problemas con las pesas, así como controlar la parte económica, entre otras acciones", asevera.

"Para septiembre debemos tener por lo menos dos o tres mercados funcionando, de manera que a finales de año ya se hagan visibles los resultados. Es un reto darle cumplimiento a esta tarea y hay que tomarla con mucha seriedad. En caso de que todo marche bien, podríamos incrementar el número de mercados, siempre que nuestras producciones nos permitan darles la respuesta adecuada", afirma Núñez. Razones como estas motivan a sobrecumplir una vez más el plan de producción previsto, que en este año es de 9 684 toneladas.

Entre las ventajas que avizoran, señalan que "por esta vía llegarán los productos de primera mano a la población, frescos y menos maltratados; se mejorará el sistema de comercialización; y la CCS será más rentable". El compromiso asumido incentiva el espíritu y hace de estos productores, entes a favor del desarrollo.

 

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