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DEL 27 DE
JULIO AL primero DE AGOSTO
Los días del Moncada (II)
Marta Rojas
Por el sistema prewi-radio desde La Habana se conoció en
Santiago de Cuba que el gobierno había establecido la CENSURA DE
PRENSA. Y que había sido clausurado el periódico Hoy, del Partido
Socialista Popular (Comunista). También se reportó desde La Habana
que la policía se mantuvo acuartelada.
Con
la detención de Fidel se abría un nuevo capítulo en la historia
heroica del Moncada, que marcaría un hito, semanas después, con su
autodefensa.
El periódico Diario de Cuba, de Santiago, publicó una nota en sus
páginas que decía: "La información gráfica: Lamentamos no poder
ofrecer a nuestros lectores una información gráfica más completa de
los dolorosos sucesos del pasado domingo, debido a que las mismas
fueron ocupadas".
(Nota: Al fotógrafo del Diario de Cuba. Ocaña, le
rompieron la cámara en el cuartel Moncada en las primeras horas de
la mañana del domingo, y, posteriormente, le ocuparon las fotos que
tomó.)
SUSPENDIDAS LAS GARANTÍAS
El gobierno suspendió las garantías constitucionales por 90 días,
a consecuencia de los sucesos del Moncada. Luego esta suspensión se
extendió por más tiempo.
LOS DETENIDOS PRESENTADOS
La primera lista de los detenidos por el asalto al cuartel
Moncada y de Bayamo fue dada a conocer cuando los pusieron a
disposición del Tribunal de Urgencia. Esta relación fue suministrada
en el Vivac Municipal.
La lista la encabezaban Haydée Santamaría y Melba Hernández y
continuaba con José Villa Romero, Oscar Gras Escalona, Mario Burman
Corman, Lázara Pérez Cuesta, Gabriel Gil Alfonso, Ulises Sarmiento
Vargas, Gerardo E. Sosa Rodríguez, Isidro Peñalver, Humberto Valdés
Casañas, Ramón Rodríguez, Guillermo Elizarde, Gerardo Hernández,
Rolando Guerrero Bello, Manuel Vázquez, Ángel Díaz, Carlos A.
Merilles, Orlando Cortés Gallardo y Eduardo Rodríguez Alemán.
(Nota: algunos de los detenidos habían tenido
participación en los hechos; otros no.)
TRANSPORTE AÉREO
Los pilotos de la compañía Cubana de Aviación rindieron el
viaje del día 27 hasta Santiago de Cuba y recibieron órdenes, en el
aeropuerto de Camagüey, de volar con las luces apagadas por temor a
que "los elementos pertenecientes al grupo atacante, que se han
internado en el campo, dispararan contra los aviones". Se varió la
ruta de vuelo.
LA IDENTIFICACIÓN DE RENATO GUITAR
Hasta el día 28, el único de los revolucionarios que asaltaron el
Moncada, cuyo cadáver había sido identificado, fue Renato Guitart.
Se trataba del único residente en la ciudad de Santiago de Cuba que
participó en el asalto a la segunda fortaleza del país. Renato era
miembro de la Dirección del Movimiento Revolucionario.
Como
dijo Fidel: Martí fue el autor intelectual del Moncada.
El levantamiento de los cadáveres se verificó en dos etapas; las
fuerzas armadas recogieron los suyos al cesar el tiroteo; los 33
primeros cadáveres de los revolucionarios fueron levantados con
posterioridad. El juzgado de instrucción del Norte se hizo cargo de
las diligencias judiciales, que se iniciaron a las once de la noche
del día siguiente. Esas actuaciones estuvieron a cargo del juez,
Leoncio Despaigne y Grave de Peralta, con el secretario Ciro Sánchez
del Campo y los médicos forenses doctores Prieto Aragón, Alipio
Rodríguez López y Ramón Cabrales. Todos los cadáveres, exceptuando
el de Renato Guitar —reclamado por sus padres, residentes en
Santiago—, se introdujeron en cajas rústicas de madera, sin forro,
ni pintura, y se enviaron al Necrocomio del cementerio Santa
Ifigenia, en una rastra. La ruta de este cortejo fue: carretera
central, Paseo de Martí y camino del cementerio. Siguió a la rastra,
en forma disimulada, el chofer Amaro Iglesias manejando un carro de
reparto del establecimiento Las Columnas, con la voluntad expresa de
conocer dónde los enterrarían. Amaro era el esposo de la
revolucionaria santiaguera Gloria Cuadras. El examen de los
cadáveres, por parte de los forenses, se realizó con gran valentía.
En vista de que las heridas apreciadas en los cadáveres de los
revolucionarios que asaltaron el Moncada, eran "mortales por
necesidad", los médicos forenses, después de examinarlos
exhaustivamente, consignaron en los certificados el estado
deplorable de cada uno, la localización y grado de las heridas, las
contusiones y mutilaciones que presentaban, así como las ropas que
vestían. Muchos de ellos llevaban debajo del uniforme ropas de
enfermos. Se trataba de aquellos que se refugiaron en las salas del
Hospital Civil donde los hicieron prisioneros, para después darles
muerte, en horrendos asesinatos, en el Moncada.
LA OTRA CARA: ASCENSOS Y CONDECORACIONES PÓSTUMAS
Los miembros de la policía y del ejército que murieron en los
sucesos del Moncada recibieron honores militares post
morten. Los prisioneros que aun estaban en el Moncada a la hora
del entierro fueron obligados a presenciar la ceremonia desde sus
celdas.
Fue el general Martín Díaz Tamayo quien impuso las
condecoraciones y ascensos póstumos. El mismo que trajo la orden de
que por cada militar muerto había que matar a diez revolucionarios.
REVOLUCIONARIOS INGRESADOS EN LA COLONIA ESPAÑOLA
En la clínica de la Colonia Española fueron hospitalizados los
combatientes heridos José Ponce Díaz, de Artemisa, y Gustavo Arcos.
El departamento donde los recluyeron quedó bajo custodia del
ejército. El doctor Posada, médico de la clínica, no permitió que
los soldados se llevaran a los jóvenes allí ingresados. Se produjo
un grave incidente entre los militares y el médico pero este no se
dejó arrebatar a los heridos.
La clínica del Centro Gallego también fue allanada. Aquí se
encontraba ingresado el revolucionario Abelardo Crespo, pero el
ejército se lo llevó violentamente y lo trasladó para el Moncada,
donde lo torturaron. De allí lo llevaron al Hospital Militar y,
posteriormente, junto con los también combatientes heridos, Pedro
Miret y Fidel Labrador, lo condujeron al Hospital Civil.
FOTOS DE LOS DETENIDOS
Por primera vez, el día 28 los periódicos locales publicaron una
foto del grupo de detenidos cuando ingresaban en el Vivac de
Santiago de Cuba. La foto corresponde a los que quedaron puestos a
disposición del Tribunal de Urgencia.
MENCIÓN A TIZOL
José Vázquez, dueño de la granja Siboney, alquilada por los
asaltantes y donde se estableció el cuartel general de los
combatientes de la juventud del Centenario, fue detenido y quedó
sujeto a investigación.
Vázquez declaró en el Vivac que un joven de apellido Tizol
(Ernesto Tizol) le había alquilado el inmueble en abril pasado
(1953) para instalar en la finca una granja de pollos, que el joven
se lo había recomendado Renato Guitar, pero que él ignoraba los
verdaderos propósitos que lo animaban. Todo era cierto.
"COMBATE" EN SAN RAMÓN
En la finca San Ramón, en las proximidades de Siboney, continuó
"el combate" de fuerzas del ejército con los "sediciosos fugitivos",
reportándose cinco muertos de los que intentaron la toma del cuartel
Moncada. De parte del ejército no hubo ninguna baja. Las fuerzas
estaban al mando del comandante Andrés Pérez Chaumont.
NUEVOS "ENCUENTROS"
También el día 28, fuerzas del cuartel Moncada,
sostuvieron otro "encuentro" en la finca San Enrique, camino de la
Gran Piedra, cerca de Siboney, donde fueron muertos seis
revolucionarios. Esas tropas estaban al mando del comandante Andrés
Pérez Chaumont. (Nota: De los combates que dirigió el
comandante Pérez Chaumont, en los alrededores de Santiago, cerca de
Siboney, diría Fidel en La Historia me Absolverá,
refiriéndose a su interrogatorio como abogado: "Le pregunté cuántos
hombres nuestros habían muerto en sus célebres combates de Siboney.
Titubeó. Le insistí, y me dijo por fin que 21. Como yo sé que esos
combates no ocurrieron nunca, le pregunté que cuántos heridos
habíamos tenido. Me contestó que ninguno: todos eran muertos. Por
eso, asombrado, le repuse que si el ejército estaba usando armas
atómicas. Claro que donde hay asesinatos a boca de jarro no hay
heridos. Le pregunté después cuántas bajas había tenido el ejército.
Me contestó que dos heridos. Le pregunté por último si alguno de
esos heridos había muerto, y me dijo que no. Esperé. Desfilaron más
tarde todos los heridos del ejército y resultó que ninguno lo había
sido en Siboney".
UNA FOTO DE FIDEL CASTRO
El día 29 apareció en los periódicos de Santiago una fotografía
de Fidel Castro, jefe del movimiento revolucionario que asaltó el
Moncada. Se trataba de una fotografía de Fidel adolescente. El
título del grabado decía: "Principal Acusado". Se publicó a
una columna. El pie de foto decía: "Este joven abogado es al que
se acusa de haber dirigido el trágico y loco ataque al cuartel
Moncada, al frente de una agrupación titulada "Comandos". Este
individuo, se dice que vestido con uniforme de comandante del
ejército, dirigió el ataque... ".
UNA CASA ALQUILADA POR RENATO
La noticia de que Renato Guitar había alquilado una casa para los
revolucionarios fue ampliamente divulgada en la prensa local. Esta
información partía de las actuaciones practicadas por la Policía
Secreta del Gobierno Provincial de Oriente. Se trataba de la casa de
Celda número 8 en la barriada de Flores. En este lugar permanecieron
varios de los asaltantes del Moncada y en uno de los
registros practicados se ocuparon, según la policía, una cámara
fotográfica, cuatro pantalones de uso, dos camisas de uso, un
pañuelo, dos pares de zapatos, uno de ellos iguales a los que usaba
el ejército, una botella de alcohol, una brocha de afeitar y otros
objetos de uso personal. El dueño de la vivienda era Antonio Romero,
quien declaró que le había alquilado el inmueble a Renato Guitart
por la suma de 25 pesos. También se supo que los ocupantes de la
vivienda alquilaron, en la mueblería Barrios, 40 colombinas, 40
colchones y 40 almohadas. La cuenta fue pagada por Oscar Alcalde.
TRASLADAN A EL CANEY LOS CADÁVERES DE SEIS REVOLUCIONARIOS
Todos los periódicos de Santiago de Cuba publicaron una
información del Ejército sobre el traslado a El Caney de los
cadáveres de seis revolucionarios muertos en esa zona. Los cuerpos
fueron depositados en el necrocomio de ese pueblo, cercano a
Santiago de Cuba, y puestos a disposición del juez municipal "por
ser de su competencia actuar en el caso".
(Nota: se trataba de seis revolucionarios asesinados, aun
cuando el parte oficial decía que "habían muerto en combate". La
censura dejó publicar inexplicablemente tres fotos en el periódico
Prensa Universal. En ellas se observaba el estado de franca
descomposición de los cadáveres. En total, fueron dieciséis los
combatientes asesinados que llevaron al cementerio de El Caney.
Cuando la atmósfera de repudio de los crímenes por parte de la
ciudadanía se hizo insoportable al régimen, transfirieron a El Caney
el triste honor de abrigar en su suelo los restos de los
combatientes asesinados "para que Santiago no protestara más".)
ABEL SANTAMARÍA Y BORIS LUIS SANTA COLOMA
La prensa local del día 29 se refiere en forma muy vaga a la
posible muerte de Abel Santamaría y Boris Luis Santa Coloma "en el
combate del Moncada". Ese mismo día hay referencia de una
declaración hecha en el Vivac de Santiago de Cuba por Haydée
Santamaría, en la que denuncia que su hermano Abel y su novio, Boris
Luis Santa Coloma, habían perecido. Haydée declaró que ambos habían
muerto a manos del ejército después de ser detenidos, pero la
censura solo dejó pasar que "cayeron en el Moncada", o "murieron a
manos de la fuerza pública", en otro caso.
No obstante después de esas declaraciones, al régimen no le quedo
más remedio que informar en una nota muy ambigua lo siguiente:
"Hemos podido conocer que entre los asaltantes al cuartel Moncada se
encontraban Boris Luis Santa Coloma, de 25 años y Pedro Miret".
"Como estos individuos no figuran en la relación de los
detenidos, se supone que fueron de los que perecieron en la batalla
y han sido sepultados sin identificar".
(Nota: Este suelto apareció en el periódico Diario de
Cuba, el 29 de julio de 1953. Pedro Miret, mencionado en esta
información como uno de los "presuntos" "muertos sin identificar",
se encontraba herido.)
NOTICIAS FALSAS SOBRE FIDEL
También el día 29, pero en el líbelo Ataja, de La Habana, se
publicó un cintillo sensacionalista donde se daba por muerto al
doctor Fidel Castro "peleando contra el ejército". La nota decía
textualmente: "En los momentos de entrar en prensa esta edición
de Ataja, nuestro director Alberto Salas Amaro estableció
comunicación telefónica con el coronel Alberto del Río Chaviano,
interrogado el jefe del Regimiento 1 Maceo sobre las últimas
noticias, declaró que aún se continuaba persiguiendo a pequeños
grupos aislados. Y que el orden de toda la región era absoluto".
"Posteriormente fuimos informados por nuestro enviado especial
que el coronel Ugalde Carrillo se encuentra trabajando intensamente
en el examen de las huellas dactilares, estimándose, con toda
seguridad, que entre los civiles enterrados sin identificar que
murieron durante el asalto al cuartel Moncada cayó el jefe de los
atacantes, Fidel Castro.
La aviesa nota tenía la clara intención de preparar las
condiciones para darle muerte al líder del Movimiento revolucionario
cuando fuera localizado, e incluirlo en la lista siempre abierta de
"asaltantes muertos en combate".
Ya en esos días existía en todo el país una conmoción tal que
generaba a su vez apoyo y solidaridad con los perseguidos, detenidos
o heridos por los sucesos del Moncada. Esta situación tensa, de
enérgico rechazo de la represión brutal y continuada, de los
crímenes ya conocidos y de todas las arbitrariedades y abusos de los
mandos y la soldadesca del Moncada, comenzó a inquietar al régimen.
En esos días se publicaron dos bandos del ejército "ofreciendo
garantías a los perseguidos", y Chaviano aceptaba las gestiones de
paz iniciadas por el arzobispo Pérez Serantes y las llamadas
"fuerzas vivas" de Santiago de Cuba.
En lo adelante los crímenes fueron más encubiertos, pero no se
dejaban de cometer.
LA DETENCIÓN DE RAÚL CASTRO
La noticia más importante que se produjo en toda la prensa el día
30 de julio en Santiago de Cuba fue la detención del joven Raúl
Castro, quien participó en la toma del Palacio de Justicia el 26 de
julio de 1953, hermano del jefe del movimiento, Fidel Castro.
El cintillo del periódico Oriente decía: CAPTURADO EN
SAN LUIS RAÚL CASTRO, HERMANO DEL DOCTOR FIDEL CASTRO. La
noticia se publicó en la primera plana del periódico con una foto de
siete pulgadas de alto por tres columnas de ancho, donde aparecía
Raúl de pie. La cabeza de la fotografía decía: "El jefe del ataque
al Moncada" —se refería a Raúl que había asumido la responsabilidad
de aquella acción al saber a Abel muerto y estimar que Fidel se
encontraba en las montañas donde proseguiría la lucha—. El pie de
grabado decía: "Este jovencito, que no aparenta tener más de
dieciocho años de edad, hermano del que se acusa como jefe del
movimiento insurreccional, doctor Fidel Castro, se nombra Raúl
Castro Ruiz (es Ruz), fue detenido ayer, cerca del poblado de San
Luis".
(Al percatarse de que Fidel no estaba detenido. Raúl asumió la
responsabilidad de la acción.)
Ese mismo día fueron presentados también los combatientes Jesús
Montané, Israel Tápanes, Reynaldo Benítez Nápoles, Julio Díaz
González y Rosendo Menéndez García, detenidos en la zona de Sevilla,
en una finca cercana a Siboney, al presentarse a la patrulla,
amparados en las gestiones de paz que se habían iniciado.
"GESTIONES DE PAZ"
El 31 de julio ya se había publicado en la prensa de Santiago que
el doctor Baudilio Castellano, abogado de oficio de la Audiencia de
Oriente, asumía la defensa de todos los combatientes del Moncada
detenidos hasta ese momento, Baudilio Castellano se había
presentado en el Vivac, donde se entrevistó con los detenidos,
incluyendo a Raúl Castro y a las compañeras Haydée Santamaría y
Melba Hernández, también remitidas al Vivac.
Se anunció ese día que los combatientes estaban excluidos de
fianza y se ratificaba la prisión de todos. La causa recién abierta
por el asalto al cuartel Moncada era la número 37 del
Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba.
De nuevo los periódicos hablaban de "gestiones de paz", e incluso
hasta el Bando de Piedad emitía una declaración.
Hasta Santiago de Cuba llegó la noticia de que los periódicos
Alerta y Pueblo habían publicado cintillos donde daban la cifra de
80 muertos como la del total de bajas por el asalto al Moncada
y Bayamo. Como se vio, cada día aumentaban más y más los
"muertos en combate". Aunque el periódico sumaba las bajas de los
soldados del régimen (19), no era menos cierto que solamente la
cifra de los muertos entre los atacantes y la población civil se
acercaba ya a los ochenta.
Otro titular de Pueblo, en La Habana, decía: "Gestiones de paz
realizan altas figuras orientales, piden que se dicte un bando
fijando plazo para que los fugitivos se presenten".
Representantes de distintas organizaciones nacionales, como el
Colegio de Abogados, el Frente de Mujeres Martianas, el Colegio
Médico y otras realizaban gestiones encaminadas a garantizar la vida
de los prisioneros y evitar más crímenes. Mientras, la población de
Santiago, solidarizada con los asaltantes del Moncada desde
que se conoció que se trataba de una acción revolucionaria,
fortalecía sus embrionarias células clandestinas para ayudar a los
combatientes perseguidos y atender a los heridos ingresados en los
hospitales.
Hasta ese día no se sabía nada del paradero cierto del doctor
Fidel Castro y de otros combatientes que aún lo acompañaban en las
montañas. Sin embargo, ya nadie tenía duda de que estaba vivo y que
se mantenía alzado en las sierras por los alrededores de Santiago.
SARRÍA detiene a FIDEL
EN UN BOHÍO Y LO CONDUCE AL VIVAC
Detenido un considerable número de los asaltantes que lograron
sobrevivir de las "operaciones de limpieza" hasta ese día, todas las
patrullas del ejército se dispusieron a la búsqueda incesante de
Fidel. El tristemente célebre comandante Andrés Pérez Chaumont
quería para sí ese preso; tenía instrucciones precisas de darle
muerte "en combate". Pero fue un militar honesto y digno, el
teniente Pedro Sarría Tartabull, quien sorprendió, exhausto y
durmiendo en un bohío, al jefe del movimiento, juntamente con otros
de sus compañeros que se mantenían en el monte.
La digna postura de Sarría y el valor del que hizo gala al
enfrentarse al sanguinario Chaumont, que exigía la entrega del
prisionero para su traslado al Moncada, es conocida de todos.
En el Vivac, Fidel se responsabilizó con el asalto al Moncada
y explicó el plan que los atacantes llevaron a cabo, así como
los propósitos de ese movimiento que se había gestado en el marco de
la conmemoración del Centenario del Apóstol José Martí, cuyos más
grandes ideales se plasmarían a partir de la empresa revolucionaria,
que tras larga y cruenta lucha culminó en la más absoluta victoria
de nuestro pueblo.
Las declaraciones de Fidel fueron transmitidas por radio en
Santiago de Cuba (estación CMKR) —en versión censurada del
periodista Selva Yero—, por una sola vez, porque el ejército, no
obstante la mutilación que se hizo a las declaraciones, temió a las
palabras del joven revolucionario.
Con la detención de Fidel se abría un nuevo capítulo en la
historia heroica que iniciaron los hechos del Moncada, capítulo que
marcó un hito el 16 de octubre con la autodefensa del jefe de aquel
movimiento: La Historia me Absolverá. |