Lo más notorio corrió a cargo de la jovencita de 16 años Katie
Ledecky, a quien al parecer no le bastó su título olímpico de
Londres en los 800 metros libre ni tampoco el de los 400 en la
apertura dominical y estampó récord mundial en los 1 500 con crono
de 15:36.53 minutos, nada más y nada menos que seis segundos y una
centésima menos que el anterior primado, también en poder de otra
norteña desde el 2007: Kate Ziegler.
A espaldas de Ledecky, con todo y primado europeo incluido, la
danesa Lotte Friis (15:38.88) y la neozelandesa Lauren Boyle
(15:44.71).
Los otros agraciados del país de las barras y las estrellas
fueron Matt Grevers (52.93 segundos en los 100 espalda) y otra reina
bajo los cinco aros, Missy Franklin en el propio segmento (58.42).
Nadadores bien consagrados en la elite se ciñeron el resto de los
dos metales áureos en disputa: el francés Yannick Agnel (1:44.20 en
el doble hectómetro libre), llamado a convertirse en la nueva
sensación de la natación universal, al menos si de los buenos
consejos de Bob Bowman, ex mentor del fenomenal ya retirado Michael
Phelps, se trata; y de la lituana Ruta Meylutite, dueña de los 100
metros pecho desde hace poco más de dos años, ahora con 1:04.42.
El accionar de los nuestros sigue en el plano de la discreción
total. Esta vez la librista Elisbet Gámez (2:05.54) culminó en el
escaño 36 entre 45 ondinas convocadas para las preliminares de los
200 libre con la francesa Camile Muffat en calidad de puntera
(1:56.53). El cerco se cierra, la expectativa crece, pues Hanser
García surcará la piscina por primera vez mañana en su distancia
fuerte, los 100 libre. Veamos si nuevamente puede batirse de tú por
tú con los mejores.