MACAO, China.— Un calor tan intenso como el que dejaron en La
Habana hallaron a su llegada aquí las voleibolistas cubanas que
participarán a partir del próximo viernes en el Grand Prix.
Veintinueve grados Celsius reinan acá y, en medio de esa calurosa
bienvenida, las caribeñas efectuaron en la tarde de ayer su primer
entrenamiento, interesadas en borrar las huellas del cansancio
acumulado tras una travesía que se extendió por más de 20 horas en
vuelos hasta Hong Kong, desde donde el último tramo hasta esta urbe
se consume sobre un ferry durante una hora de camino.
Las alumnas de Juan Carlos Gala han sido las primeras en llegar,
toda vez que en este grupo D también rivalizarán Holanda, rival del
día inicial, Bulgaria y China, por ese orden las adversarias de
sábado y domingo. El Grand Prix aumentó su nómina de participantes
de 16 a 20, en cinco zonas y tendrá su final por quinta ocasión en
Japón.
El mentor de las nuestras aseguró que, dada la juventud de su
plantel, en el que algunas de sus jugadoras nunca se han expuesto a
un cambio migratorio tan severo como el impuesto por las 12 horas de
diferencia entre La Habana y esta sede, arreciará la preparación
efectuando otras cinco sesiones de entrenamiento antes del debut.
Gala ratificó que empleará un sistema 5-1, con la novata Beatriz
Vilches (18 años de edad) como acomodadora, pero no se aventuró a
predecir qué puede suceder en el partido de apertura ante las
holandesas.
Las integrantes del elenco fueron recibidas con flores y
espontáneas expresiones de cariño por parte de autoridades
deportivas de Macao, en tanto las principales calles de esta ciudad
turística muestran pancartas alegóricas al Grand Prix, por lo que ya
algunos comentan que, sin haber comenzado la competencia, ha
aparecido una sede capaz de emular en calidad organizativa con
Ningbo, que cuenta ya con una historia de éxito en el montaje de
eventos del voli.