ARGEL.—.
Desde hace varios años, especialistas y técnicos cubanos trabajan
con éxito en Argelia en el programa Madre-Niño, dirigido a reducir
la mortalidad, sobre todo, por causas prevenibles, y a mejorar la
calidad de vida de menores y embarazadas.
Un total de 346 colaboradores de la nación caribeña están
insertados en este proyecto en 13 wilayas (provincias) del centro
sur del país, explicó a Prensa Latina Lisbel Aguilar, su
coordinadora.
Durante un recorrido por Djelfa, provincia ubicada a unos 300
kilómetros de la capital, pudimos constatar la labor realizada por
obstetras, neonatólogos, enfermeras, intensivistas, técnicos y otros
colaboradores.
"El trabajo de nuestros especialistas tiene un impacto tremendo
porque se ha logrado disminuir considerablemente la mortalidad
materna e infantil en los lugares donde tenemos presencia", declaró
Aguilar.
Uno de los objetivos en los que se hace mayor énfasis es en
evitar los fallecimientos del neonato (recién nacido), explicó la
coordinadora.
Generalmente en las regiones de clima desértico o semidesértico,
como aquí, la temperatura presenta fuertes oscilaciones que pasan de
un extremo calor durante el día a un frío intenso por la noche.
Entre las principales causas del fallecimiento de los recién
nacidos figura el enfriamiento, sin embargo, desde el pasado año y
lo que va de 2013 no se ha registrado ningún deceso por este motivo,
explicó Aguilar.
Otro problema que afecta mucho a los menores de un año es el
parto prematuro, de manera particular la denominada enfermedad de la
membrana hialina, también conocida como síndrome de distrés
respiratorio, dijo.
De ahí la importancia de dar atención primaria y secundaria a la
mujer desde el momento mismo en que se capta el embarazo hasta
después del nacimiento del niño.
Djelfa, con más de un millón 400 mil habitantes, es una de las
provincias con mayor número de cooperantes cubanos, quienes laboran
en cuatro hospitales, así como en la red de policlínicos y en las
comunidades.
En el Complejo Materno Infantil de la capital provincial la casi
totalidad de los especialistas son de la mayor de las Antillas,
explica Alejandro Virelles, coordinador de la misión médica en el
centro.
La brigada cuenta con 41 colaboradores y está organizada en tres
servicios: gineco-obstetricia, neonatología y anestesia.
"Cubrimos las 24 horas de trabajo tanto en consultas, como en
urgencias, a lo cual se suma la sala de terapia intensiva en
neonatología y la de atención al grave", informó.
Los logros de la misión son significativos, afirma Virelles, y
añade que de las 55 mujeres ingresadas este año en la sala de
atención al grave, sólo se registró una muerte y eso porque la
paciente llegó en un estado de shock irreversible.
A pesar de las diferencias de idioma, de costumbres y culturas,
los médicos cubanos se han logrado insertar en las comunidades y su
trabajo goza de una gran aceptación.
"Aquí realizamos un promedio de 22 partos por día y recibimos
casos de toda la provincia. Mucha gente quiere venir a atenderse con
nosotros", afirma el doctor.
En el recorrido por las diferentes salas del hospital materno
infantil, pudimos constatar la excelente relación entre médico y
paciente y esa sinergia que se da entre los especialistas de las dos
naciones.
"Somos dos pueblos hermanos", dice Rahou Yacine, supervisor
médico argelino, quien expresa su satisfacción por trabajar junto a
sus colegas caribeños.
Yacine rememora la visita realizada por el líder de la Revolución
cubana, Fidel Castro, a Argelia y el arribo de los primeros médicos
de la mayor de las Antillas hace ya 50 años.
El 24 de mayo de 1963, apenas pocos meses después de la victoria
argelina contra la metrópoli francesa, llegaron a este país
norafricano 56 especialistas de la mayor de las Antillas, entre
médicos, estomatólogos, enfermeras y técnicos, para atender a la
población.
Este año los dos países acordaron celebrar cada 24 de mayo el
inicio de la cooperación bilateral en el campo de la salud, punto de
arranque de una historia de amistad compartida durante medio siglo.