Centrados en el complejo tema de la participación política, los
representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y del gobierno de Juan Manuel
Santos, retomaron este domingo en La Habana la mesa de diálogos que
busca poner fin a más de medio siglo de conflicto armado.
El líder de la delegación gubernamental, el exvicepresidente
Humberto de la Calle, reiteró que las discusiones en este punto se
dirigen a ofrecer las garantías necesarias para que las FARC-EP se
transformen en una organización política legal y puedan ejercer la
oposición desde la democracia.
"No más combinación de todas las formas de lucha en Colombia. No
más política y armas juntas", añadió.
Por su parte, el miembro de la delegación guerrillera, Andrés
París, leyó un comunicado que exige al Gobierno acciones concretas
para demostrar que no está dispuesto a permitir el aumento de la
injusticia que ahoga al campo colombiano.
París dijo que las discusiones que se llevan a cabo en la capital
cubana desde noviembre pasado, no sirven de nada si se convierten en
"palabras vacías que se las lleva el viento".
Respecto al tema de la tierra, primer punto de la Agenda, De la
Calle refirió que el acuerdo alcanzado entre las partes será el
inicio de "transformaciones radicales" en la realidad del campo.
El exvicepresidente volvió a enfatizar que todos los acuerdos que
salgan de la mesa serán refrendados por la ciudadanía. "La última
palabra la tendrán los colombianos".