La
captura del capo Miguel Ángel Treviño, alias "Z-40", segundo líder
de Los Zetas caído desde octubre, marca el debilitamiento de este
cártel que se destacó por su crueldad contra rivales y otras
víctimas como los migrantes en la época más sangrienta del
narcotráfico en México.
La detención del jefe de Los Zetas en la madrugada del lunes por
la Marina Armada cerca de Nuevo Laredo (Tamaulipas, noreste),
fronteriza con Estados Unidos, es el golpe más importante contra el
narcotráfico del gobierno de Enrique Peña Nieto.
Treviño, uno de los hombres más buscados por México y Estados
Unidos, había tomado las riendas de la organización tras la caída de
su jefe Heriberto Lazcano "El Lazca", quien fue abatido por la
Marina en octubre del 2012.