BRASILIA.— El Congreso brasileño, uno de los blancos de las
manifestaciones que estallaron el pasado 10 de junio, es ahora el
centro del debate sobre la reforma política propuesta por la
presidenta Dilma Rousseff con vistas a responder las demandas contra
la corrupción, los malos servicios públicos y el alto costo de
organizar torneos internacionales de fútbol.
Rousseff envió un mensaje oficial al Congreso solicitando la
convocatoria al plebiscito con cinco temas sugeridos para ser
presentados en la consulta a los electores. Los temas propuestos
versan sobre el financiamiento de campañas, definición del sistema
electoral, el fin de la suplencia de senadores, mantenimiento o no
de las alianzas partidarias en las elecciones y el fin del voto
secreto en el Parlamento.
El plebiscito tendría la forma de una serie de preguntas en torno
a "sí" o "no".
Todo ahora dependerá del Congreso, donde la reforma política se
ha estancado debido a la resistencia de los propios legisladores a
aceptar cambios que los perjudiquen personalmente, según los
expertos.
Por lo pronto, el Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE)
anunció este martes que el plazo mínimo para la convocatoria al
plebiscito para la reforma política es de 70 días. Teniendo en
cuenta que la consulta de la Mandataria fue oficializada el lunes,
el plebiscito podría ser realizado el 8 de septiembre. Si se realiza
en esa fecha el Congreso tendrá menos de un mes luego de la consulta
para aprobar la reforma política en la Cámara de Diputados y el
Senado y completar el proceso para que las nuevas reglas entren en
vigor en las elecciones generales del 2014.
La información fue dada después de una reunión entre la
presidenta del TSE, Carmen Lucia, y los presidentes de los 27
tribunales regionales electorales.