La representante del organismo mundial en La Habana, Seija Toro,
alabó el trabajo de Cuba con este sector de la población y agradeció
la transparencia del Estado a la hora de facilitar las estadísticas
concernientes a la atención brindada a los menores de edad,
información que en otros países es muy difícil de recopilar.
La atención educativa a niños y adolescentes con algún tipo de
discapacidad en Cuba se sustenta en los principios de igualdad,
justicia y compromiso social, enfatizó.
Toro denunció que en muchas naciones estos menores se encuentran
entre los más vulnerables porque sufren con frecuencia la
explotación y el abandono, con menos posibilidades de recibir
atención médica y educación.
Sin embargo, con 39 mil 340 estudiantes discapacitados en el
presente curso, la Isla ha colocado a la niñez en un lugar
privilegiado y uno de los rasgos distintivos es la integralidad de
los servicios que a ellos se presta, remarcó. Esto se realiza —dijo—
a través de los equipos interdisciplinarios conformados por médicos,
logopedas, psiquiatras, psicólogos y pedagogos especializados, en
muchos de los casos de forma personalizada.
Por su parte, Roberto Álvarez Fumero, director del Departamento
Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública, destacó el trabajo
preventivo y de detección temprana de las condiciones
discapacitantes realizado en la mayor de las Antillas, cuya
incidencia es solo de 3,2 %, en comparación con el 10 % que alcanzan
en el resto de Iberoamérica.
Aquellos que inevitablemente nacen con algún tipo de limitación,
sea física o mental, contarán siempre con la atención
multidisciplinaria, que ayudará a sacar de ellos el máximo posible
como sujetos sociales, afirmó. (PL/AIN)