Joven porcicultor de primera

Jorge Luis Merencio Cautín

La primera vez que Pedro Sánchez Figueroa acudió a la Empresa Porcina de Guantánamo para suscribir un convenio de ceba terminal, por poco fracasa en el intento. Su rostro de adolescente hizo dudar a los especialistas de la entidad de lo serio de la petición.

foto del autorPedritín en plena labor.

Relata que su incredulidad los motivó a "realizarme no pocas preguntas: sobre la masa que disponía, las condiciones de crianza, experiencia en la tarea, evacuación de los residuales, entre otras, y de inmediato vinieron a la finca a comprobar lo dicho".

Pedritín, como le llaman la gran mayoría de sus conocidos, ahora tiene 25 años de edad y aún conserva su apariencia de muchacho. Su baja estatura contrasta con su altura como porcicultor de primera, reconocida por los directivos de la Empresa Porcina y de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) en la provincia.

"El pasado año entregué 20 toneladas de carne y para el presente debo esa cifra en plan. Es una meta que prácticamente tengo en la mano, pues ya vendí las primeras 10 toneladas y dispongo de 85 cabezas en ceba que promedian 75 kilogramos", comenta el joven locuaz, quien asegura que desde niño tuvo pasión por la crianza de animales, sobre todo como herencia de su abuelo.

"En principio mis padres no vieron con buenos ojos mi dedicación a la porcicultura, pues pensaron que ello me llevaría a dejar los estudios. Y no quise contrariarlos, por eso me esforcé y me gradué como Licenciado en Matemática, aunque al final elegí continuar el trabajo con los cerdos".

"En todo ello le agradezco infinitamente a mi tío Ángel Luis Figueroa Gómez, por su apoyo en la atención a los animales decisivo para que yo pudiera concluir los estudios universitarios.

"La porcicultura —dice con sabiduría— es una tarea de todos los días, incluyendo sábados y domingos. A los animales hay que atenderlos siempre, hasta en periodos de intensas lluvias y ante el paso de un huracán, si no mueren y en un momento se pierde el esfuerzo de meses.

Pedritín tiene su cochiquera en las proximidades del poblado La Yaya, en el municipio de Niceto Pérez, y está asociado a la Cooperativa de Crédito y Servicios Gabriel Valiente, dedicada esencialmente a la producción de cultivos varios, la ganadería mayor y menor, y la porcicultura.

Los resultados de este productor presentan un ritmo ascendente. Su primer convenio, firmado hace cinco años, contempló la entrega de media tonelada de carne y en el actual debe producir no menos de 30 toneladas.

Una de las peculiaridades de este productor es que con animales propios obtiene sus precebas. Para ello dispone de tres sementales y de 12 reproductoras, las cuales han parido hasta 17 crías. Como aspiración inmediata prevé la construcción de una segunda nave y llegar a 20 reproductoras.

"Nuestro éxito como porcicultores se sustenta en el esmero que mi tío y yo ponemos en el cuidado de la masa. Somos celosos con los horarios de comida de los animales, con la higiene de la nave, el agua y la atención veterinaria, la cual garantizamos nosotros".

 

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