Relata que su incredulidad los motivó a "realizarme no pocas
preguntas: sobre la masa que disponía, las condiciones de crianza,
experiencia en la tarea, evacuación de los residuales, entre otras,
y de inmediato vinieron a la finca a comprobar lo dicho".
Pedritín, como le llaman la gran mayoría de sus conocidos, ahora
tiene 25 años de edad y aún conserva su apariencia de muchacho. Su
baja estatura contrasta con su altura como porcicultor de primera,
reconocida por los directivos de la Empresa Porcina y de la
Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) en la provincia.
"El pasado año entregué 20 toneladas de carne y para el presente
debo esa cifra en plan. Es una meta que prácticamente tengo en la
mano, pues ya vendí las primeras 10 toneladas y dispongo de 85
cabezas en ceba que promedian 75 kilogramos", comenta el joven
locuaz, quien asegura que desde niño tuvo pasión por la crianza de
animales, sobre todo como herencia de su abuelo.
"En principio mis padres no vieron con buenos ojos mi dedicación
a la porcicultura, pues pensaron que ello me llevaría a dejar los
estudios. Y no quise contrariarlos, por eso me esforcé y me gradué
como Licenciado en Matemática, aunque al final elegí continuar el
trabajo con los cerdos".
"En todo ello le agradezco infinitamente a mi tío Ángel Luis
Figueroa Gómez, por su apoyo en la atención a los animales decisivo
para que yo pudiera concluir los estudios universitarios.
"La porcicultura —dice con sabiduría— es una tarea de todos los
días, incluyendo sábados y domingos. A los animales hay que
atenderlos siempre, hasta en periodos de intensas lluvias y ante el
paso de un huracán, si no mueren y en un momento se pierde el
esfuerzo de meses.
Pedritín tiene su cochiquera en las proximidades del poblado La
Yaya, en el municipio de Niceto Pérez, y está asociado a la
Cooperativa de Crédito y Servicios Gabriel Valiente, dedicada
esencialmente a la producción de cultivos varios, la ganadería mayor
y menor, y la porcicultura.
Los resultados de este productor presentan un ritmo ascendente.
Su primer convenio, firmado hace cinco años, contempló la entrega de
media tonelada de carne y en el actual debe producir no menos de 30
toneladas.
Una de las peculiaridades de este productor es que con animales
propios obtiene sus precebas. Para ello dispone de tres sementales y
de 12 reproductoras, las cuales han parido hasta 17 crías. Como
aspiración inmediata prevé la construcción de una segunda nave y
llegar a 20 reproductoras.
"Nuestro éxito como porcicultores se sustenta en el esmero que mi
tío y yo ponemos en el cuidado de la masa. Somos celosos con los
horarios de comida de los animales, con la higiene de la nave, el
agua y la atención veterinaria, la cual garantizamos nosotros".