Letras y risas de Arístides Vega Chapú

Madeleine Sautié Rodríguez

"Se supone que el que venga aquí sea gracioso y yo no creo serlo. Trato de tener un comportamiento gracioso en mis tertulias, que es muy diferente a serlo y parece que sí, que he convencido a la gente y hasta en algún momento yo me lo he creído".

Con estas palabras introdujo el escritor, poeta y promotor cultural villaclareño Arístides Vega Chapú su intervención en el espacio literario Miércoles de sonrisas, en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, que conduce la narradora Laidi Fernández de Juan.

Catalogado por su anfitriona como una de las personas más carismáticas con las que se ha relacionado y como un ser complejo, debido a sus múltiples aptitudes, este intelectual sostiene espacios muy seguidos en la radio y el Café Literario de la ciudad de Santa Clara.

Venir a La Habana, ciudad que "asusta" a este multifacético creador de abolengo sirio, cuyo singular apellido materno fuera originalmente Capú, significó la posibilidad de disfrutar de los matices hilarantes que rebosan su obra cuyo punto de partida es siempre "la propia realidad".

Cualquier acotación para esclarecer lo que leerá, para responder alguna pregunta o para avanzar en su conversación, bastarían para comprender que no es justa esa autovaloración suya en la que, asegurando que respeta mucho el humor y a los humoristas, se excluye de los que pueden provocar fácilmente la risa.

"Comprendí desde mi propio mundo que le debía sacar partido a las cosas raras y les he sacado las partes graciosas como una herencia que uno ha recibido. Los cubanos hacemos chistes de las circunstancias más sufridas, nos reímos de nosotros mismos y hasta de nuestras desgracias, y eso lo he tratado de hacer en la literatura; si voy a hablar de sucesos amargos busco la parte risible de esos sucesos", explicó este autor.

Un fragmento de la novela inédita A la may love fue el seleccionado para medir la reacción del auditorio. En esta novela el propio autor es el protagonista que se inserta en un grupo de historias entre las que cuentan Oichi y el japonés, ambos personajes tomados de la propia vida.

Entre risas provocadas por los detalles de este desatinado relato anunció su novela Diario de Zoila Capú, que verá la luz por Ediciones Oriente. Como toda su creación tiene su musa en las circunstancias de la vida, dueña de todos los atractivos posibles. "Cuento la historia de una tía mía que instaló una bañadera en la sala de su casa y en ella pasaba mucho tiempo, y cuando alguien tocaba la puerta ella abría, cubierta por delante con una toalla. Después se volteaba para volver a su agradable pieza y desde allí atender a su visita".

 

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