Musicalia 2013: premiación y final

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

Ana Gabriela Fernández de Velazco, una muy joven pianista que transita aún por los predios de la formación académica, conquistó el primer premio en el festival Musicalia 2013, que bajo los auspicios del Instituto Superior de Arte, el Lyceum Mozartiano de La Habana y la Oficina del Historiador de la Ciudad, culminó el fin de semana en el Oratorio San Felipe Neri.

Alumna de Mercedes Estévez, Ana Gabriela defendió ante un jurado internacional una selección de obras de Juan Sebastian Bach, Federico Chopin, Serguei Prokofiev y Harold Gramatges.

El segundo premio fue compartido por la colombiana Marevna Ortega y la cubanita Danae Olano; mientras el tercero también quedó dividido entre Gabriela Mulens y Leonardo Gil, este último merecedor, además, del premio a la mejor interpretación de música cubana.

La sesión final del evento permitió al público apreciar la maestría interpretativa de uno de los jurados, el catalán Josep Colom, quien en su juventud tejió una impresionante cadena de triunfos al coronarse en los certámenes internacionales y actualmente ejerce la docencia en el Liceu de Barcelona.

Colom incluyó en su programa obras de Manuel de Falla, una de las cumbres del pianismo iberoamericano; no por gusto fue el encargado de grabar en 1989 la integral del catálogo pianístico del compositor de la Fantasía Bética. También incluyó a uno de los más afamados músicos catalanes contemporáneos, Federico Mompou.

Pero la singularidad del recital de Colom se hizo notar en el comienzo, cuando revivió la costumbre de los virtuosos del siglo XIX de preparar al público antes de entrar en materia. Aquellos lo hacían interpretando o improvisando preludios; Colom optó por dos breves pero contundentes partituras de Chopin, para a continuación, acometer el Preludio, coral y fuga, del belga César Franck, cuyo tema fugado, por cierto, tiene su origen en la Partita no. 6, de Bach, también asumida por autoridad por el maestro.

Musicalia 2013, según expresó Ulises Hernández, su presidente, dejó un saldo pedagógico y promocional favorable para la escuela cubana de piano.

 

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