El
Proyecto comunitario Tamborcitos de Bejucal en la actual provincia
de Mayabeque sobrepasa su primera década. Ellos tienen la
responsabilidad de mantener viva una tradición en una ciudad que el
año próximo cumplirá 300 años.
Alexis Hernández Pérez, conocido como Alexis, el bombo de la
Espina (porque en tiempos de Charangas, él toca con el bando
Rojo, Espina de Oro), es el alma de este proyecto que no solo ha
aportado músicos a su agrupación (Los Tambores... ), sino también al
grupo Bonito Guaguancó y al también proyecto comunitario Alfonso
Iyaé, ambos de la propia ciudad.
"Los niños bejucaleños nacen con un tambor en la cuna. Es un rito
casi familiar entre los pobladores. Hago este trabajo con mucho
placer, la captación se hace a través de una convocatoria libre. Así
ha sido desde el año 2000 en que organicé el primer taller",
comenta.
"Unos aprenden a tocar el quinto, otros el tambor, la conga, el
recontratumbador. Igual se encargan de la reja, la clave, la
campana. Hay quien llega a dominar todos los instrumentos y no falta
la presencia de las féminas. Todos han pasado más de una prueba de
fuego. En una ocasión en San Nicolás de Bari, debíamos presentarnos
Los Tambores, acompañando a las carrozas, pero teníamos otro
compromiso y ellos asumieron nuestra tarea, lo hicieron como si
hubiésemos sido nosotros".
Integrar Los Tamborcitos es un honor. Por ejemplo, en la
actualidad siete extamborcitos forman parte de la plantilla de la
agrupación de mayores. Es el homenaje a todos aquellos que han
pasado por Los Tambores. Por eso los pequeños se lucen golpeando con
sonoridad su quinto, para sacarle cada nota como debe ser, llevando
la voz cantante entre todos los instrumentos con sus manecitas que
parecen reventar de emoción.
"Ellos tocan plena, mozambique, merengue, zapateo ñáñigo,
guaguancó, columbia, yambú, palo, yoruba y hasta la mikuta haitiana.
Hemos tocado en los carnavales de Matanzas, en los de La Habana, en
el Parque Lenin; en muchos municipios de las actuales provincias de
Artemisa y Mayabeque y son presencia casi obligada en los encuentros
de béisbol infantil en el municipio apoyando a nuestro equipo. En la
actualidad tenemos una Peña los sábados en el Museo Municipal de
Historia, antes fue en la Casa de la Cultura. Guardamos con mucha
alegría un diploma que nos entregaron en una oportunidad Los
Papines, tras vernos actuar."
Hoy Los Tamborcitos están integrados por una quinta generación de
niños y jóvenes de los dos sexos. Y los talleres no descansan.
"Nuestra experiencia y la de otros músicos de Los Tambores como
mi propio hermano Robelio Pérez (Yeyo) han dado muy buenos
resultados en todos estos años. Incluso, los talleres les han
servido a muchos para entrar después en las escuelas de música y
hasta en el Instituto Superior de Arte".
La conga en la sangre, distinta a la manera de hacer de la
santiaguera o de La Habana. La trompeta y la campana con el bombo
mandan, las tumbadoras arden, los que los siguen cantan...
tambores de Bejucal... tambores... , porque Bejucal, como
dijo el poeta local José Mederos Sigler: "es un puerto sin mar,
donde un día encalló para siempre un tambor".