Tamborcitos de Bejucal

Una escuela de percusión y tradición

El colectivo aficionado acoge a 18 niños y jóvenes que se preparan bajo la dirección del músico Alexis Hernández Pérez, uno de los integrantes de los emblemáticos Tambores de Bejucal

Ricardo Alonso Venereo

foto del autorEl Proyecto comunitario Tamborcitos de Bejucal en la actual provincia de Mayabeque sobrepasa su primera década. Ellos tienen la responsabilidad de mantener viva una tradición en una ciudad que el año próximo cumplirá 300 años.

Alexis Hernández Pérez, conocido como Alexis, el bombo de la Espina (porque en tiempos de Charangas, él toca con el bando Rojo, Espina de Oro), es el alma de este proyecto que no solo ha aportado músicos a su agrupación (Los Tambores... ), sino también al grupo Bonito Guaguancó y al también proyecto comunitario Alfonso Iyaé, ambos de la propia ciudad.

"Los niños bejucaleños nacen con un tambor en la cuna. Es un rito casi familiar entre los pobladores. Hago este trabajo con mucho placer, la captación se hace a través de una convocatoria libre. Así ha sido desde el año 2000 en que organicé el primer taller", comenta.

"Unos aprenden a tocar el quinto, otros el tambor, la conga, el recontratumbador. Igual se encargan de la reja, la clave, la campana. Hay quien llega a dominar todos los instrumentos y no falta la presencia de las féminas. Todos han pasado más de una prueba de fuego. En una ocasión en San Nicolás de Bari, debíamos presentarnos Los Tambores, acompañando a las carrozas, pero teníamos otro compromiso y ellos asumieron nuestra tarea, lo hicieron como si hubiésemos sido nosotros".

Integrar Los Tamborcitos es un honor. Por ejemplo, en la actualidad siete extamborcitos forman parte de la plantilla de la agrupación de mayores. Es el homenaje a todos aquellos que han pasado por Los Tambores. Por eso los pequeños se lucen golpeando con sonoridad su quinto, para sacarle cada nota como debe ser, llevando la voz cantante entre todos los instrumentos con sus manecitas que parecen reventar de emoción.

"Ellos tocan plena, mozambique, merengue, zapateo ñáñigo, guaguancó, columbia, yambú, palo, yoruba y hasta la mikuta haitiana. Hemos tocado en los carnavales de Matanzas, en los de La Habana, en el Parque Lenin; en muchos municipios de las actuales provincias de Artemisa y Mayabeque y son presencia casi obligada en los encuentros de béisbol infantil en el municipio apoyando a nuestro equipo. En la actualidad tenemos una Peña los sábados en el Museo Municipal de Historia, antes fue en la Casa de la Cultura. Guardamos con mucha alegría un diploma que nos entregaron en una oportunidad Los Papines, tras vernos actuar."

Hoy Los Tamborcitos están integrados por una quinta generación de niños y jóvenes de los dos sexos. Y los talleres no descansan.

"Nuestra experiencia y la de otros músicos de Los Tambores como mi propio hermano Robelio Pérez (Yeyo) han dado muy buenos resultados en todos estos años. Incluso, los talleres les han servido a muchos para entrar después en las escuelas de música y hasta en el Instituto Superior de Arte".

La conga en la sangre, distinta a la manera de hacer de la santiaguera o de La Habana. La trompeta y la campana con el bombo mandan, las tumbadoras arden, los que los siguen cantan... tambores de Bejucal... tambores... , porque Bejucal, como dijo el poeta local José Mederos Sigler: "es un puerto sin mar, donde un día encalló para siempre un tambor".

 

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