QUITO,
15 de junio.— El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, recalcó hoy
que la Ley de Comunicación aprobada por el Parlamento cumplió con
cuatro años de retraso un mandato constitucional, y le acabó la
fiesta a los poderes fácticos.
En Ecuador, recalcó, ya no mandan más unas cuantas familias que
tuvieron dinero para comprarse una imprenta, y reiteró que "cuando
los perritos ladran es señal de que la Patria Grande avanza".
Denunció como evidencia de colusión que 53 diarios de Colombia
publicaron el mismo editorial con mentiras sobre esta ley, para
defender sus intereses como hicieron los negociantes de armas en
Estados Unidos, y con la grosería de meterse en los asuntos internos
de Ecuador.
Durante su informe sabatino a la ciudadanía, esta vez desde el
cantón (municipio) Atahualpa, provincia El Oro, Correa explicó cómo
ahora sí se garantiza el derecho ciudadano a recibir información
veraz de relevancia pública y a ser informados.
Bloquearon cuatro años la ley de comunicación en la anterior
Asamblea Nacional, donde el Movimiento PAIS no tenía mayoría, pero
por fin la nación cuenta con una muy buena Ley de Comunicación que
reemplaza la anterior, vigente de la dictadura militar, agregó.
La Constitución fijaba un año para promulgarla y han tenido que
pasar cuatro años para hacerla realidad, subrayó tras recalcar que
la ley garantiza el derecho de todos los ciudadanos a expresarse y
opinar libremente en los medios, pero con responsabilidad ulterior.
La Ley de Comunicación, apuntó Correa, prohíbe toda censura
previa, incluyendo la de los dueños de los medios y de los
anunciantes, y establece que el 100 por ciento de la publicidad debe
ser producida en el país.
Es una ley de comunicación, no de medios, dijo, y por ello fija
también que el 60 por ciento de la producción que transmitan la
radio y televisión en horarios de uso masivo debe ser también
nacional.
Los que manejan la información tendrán que ser periodistas
profesionales, acotó.
Busca también, explicó, evitar la concentración de los medios de
comunicación en pocas manos, en tanto reparte las frecuencias en un
33 por ciento para los medios públicos e igual por ciento para los
privados, mientras reserva un 34 por ciento para los medios
comunitarios.
Actualmente hay monopolios y oligopolios de frecuencias y,
advirtió, la ley prohíbe esto.