"Nuestro equipo se ha convertido en un rival a tener en cuenta en
la postemporada, llevamos tres series de play off desde el
año pasado y todas se han definido en siete juegos, por lo que ahora
no nos damos por vencidos después de dos derrotas, queda trabajo por
hacer", confesó Lázaro Herrera, quien ha sido uno de los baluartes
ofensivos del conjunto en los play off.
"Por mucho tiempo fui cuarto bate del equipo, pero el año pasado
regresé de manera estable a la receptoría después de casi cinco
años, por lo que mi ofensiva descendió, pero ya para esta campaña me
preparé mejor y los resultados se han visto en partidos cruciales,
sobre todo gracias a la concentración y el estudio de los
contrarios", añadió.
Sin embargo, el máscara de los Cocodrilos no ha logrado carburar
frente al cohesionado plantel de Villa Clara, cuya defensa
inmaculada y bateo oportuno —muy mejorado respecto a la fase regular
cuando les costaba impulsar a corredores en posición de anotar— han
facilitado la labor del pitcheo, cómodo, hermético, capaz de limitar
a una carrera y nueve jits el gasto de la tanda yumurina en 18
entradas.
De forma general, los matanceros se han visto atados de pies y
manos al entrar muy poco en circulación, por lo que no han tenido
oportunidad de poner en práctica su juego veloz, frenado además por
la presencia de Ariel Pestano, quien, particularmente en
postemporada, incrementa las ‘revoluciones’ y robarle una
almohadilla se torna complicado, tanto que en 18 play off
había capturado a 43 de los 70 corredores que lo han intentado, para
un 61,4 % de efectividad.
En este punto, es vital el despertar de la parte sólida de la
alineación yumurina, entiéndase Ariel Sánchez, Guillermo Heredia,
José Miguel Fernández, Yurisbel Gracial y Yadiel Hernández, quienes
solo han conectado cuatro "cohetes" en 34 turnos.
Respecto al pitcheo, Víctor Mesa y su alto mando necesitan, en
primer orden, que los abridores para los dos próximos partidos y un
hipotético quinto (Jorge Alberto Martínez, Alain Delá y Joel Suárez)
respondan y caminen la mayor cantidad de entradas posibles, pues los
relevistas no han logrado solventar las situaciones apremiantes que
han enfrentado.
El particular ajedrez del manager yumurino en relación con
el manejo del pitcheo no ha dado los frutos esperados hasta el
momento, sobre todo por la carencia de un "apagafuegos" natural, ese
hombre seguro al que se apela cuando fallan los punteros de la
rotación.
Empuje y ganas no les faltan a los matanceros, que ahora
realmente deben demostrar su clase, pues en toda la temporada ningún
equipo ha arrancado dos triunfos en tres días frente a los Naranjas
en el Sandino.