Quienes asistieron por estos días al Primer Simposio de
Investigaciones Culturales, celebrado durante cuatro jornadas y
concluido ayer en el ICIC Juan Marinello, no albergarán la menor
duda de que muchas de las respuestas que resultan necesarias para
trazar estrategias oportunas, en aras de la cultura cubana, fueron
un hecho en el evento.
La presencia de más de cien delegados de casi todo el país y la
discusión de más de 75 ponencias de calidad notable, nacidas muchas
de ellas de tesis de maestrías y doctorados, hablan ya de uno de los
aciertos del coloquio que al decir de Gladys Collazo, Presidenta del
Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, contempla entre sus saldos
la realidad de unir muchas instituciones abordando temas comunes y
la posibilidad de que se fortalezcan todas estas investigaciones
para traerlas a discusión y que no se queden engavetadas.
"Hay que seguir auspiciando este tipo de simposios para que las
personas, sobre todo de provincia, vengan y se den a conocer las
investigaciones más sobresalientes que tienen otras áreas del país
en estos temas", comentó a Granma.
El sistema de investigación de la cultura acaba de ganar con el
simposio un nuevo espacio de intercambio y socialización de los
resultados del trabajo de estos profesionales, a la vez que se
estrechan entre ellos vínculos y relaciones de trabajo, más allá de
las conexiones establecidas por el proyecto Articularte —una
articulación en red de instituciones culturales integrado, entre
otros, por el proyecto Paloma, el Centro Pablo, la UNEAC y el ICIC—,
del que forma parte el simposio.
A la excelencia de haber conseguido "una suerte de balance" con
las exposiciones, y a la necesidad de ver la investigación
científica como una obligación de cualquier entidad estatal, se
refirió entre otras valoraciones, Fernando Rojas, viceministro de
Cultura, a cuyo cargo estuvieron las palabras de clausura.
"Nosotros tenemos que continuar desarrollando el debate académico
y de ideas en este contexto actual, la discusión que tenemos sobre
las transformaciones en el interior de la cultura y que impacta
desde fuera a la cultura es todavía insuficiente. Esa discusión es
útil para la transformación del sistema institucional y en cualquier
caso nos tiene que servir para preservar y desarrollar las políticas
culturales".