Por
esta época el actuar de algunos empleados de comercio es síntoma del
síndrome del menudo. Vas a la panadería y el dependiente (a) anuncia
a viva voz: "No hay menudo".
Unos le dejan la diferencia y otros se quedan esperando a que les
completen el vuelto, reclamando sus derechos y en algunos casos
convirtiéndose en blanco de la crítica de otros.
¿De quién es la responsabilidad de que no exista el menudo
suficiente en un establecimiento al prestar sus servicios, del
cliente o el administrador? Si ese establecimiento tiene
aproximadamente mil consumidores y solamente a 500 de ellos se les
dejó de entregar en el vuelto solo diez centavos, quedan libre al
dependiente cincuenta pesos.
Pero cuando haces un periplo entre panadería, carnicería y
bodega, al final llegas al hogar con una "multa" que enriquece el
bolsillo de unos y afecta el de otros. ¿Quién pone freno a esta
indisciplina? (JJ)