"En la provincia de Holguín, donde radico, es donde más he
sembrado. Después están los territorios de Granma y Guantánamo.
Hasta Pinar del Río llegué con una postura de mango y la planté en
los alrededores de la Cueva de los Portales, donde el Che tuvo su
Comandancia durante la Crisis de Octubre de los sesenta del siglo
pasado. Aproveché la participación en un encuentro de Turismo
Deportivo, al que me invitaron para exponer las experiencias del
Círculo de Interés que dirigía.
"Precisamente, una de las prioridades del grupo de alumnos, hoy
casi todos oficiales de las FAR, era la reforestación", aclara
Teófilo. "Nos íbamos a los bosques, a apreciar la naturaleza, a
aprender a vivir en armonía con ella y a recolectar semillas para
hacerlas germinar en bolsas y luego sembrarlas en espacios que las
necesitaran".
Entre las muchas acciones realizadas están las excursiones a La
Melva, un intrincado paraje de la serranía del municipio de Moa, con
el fin de apreciar la majestuosidad de un cedro milenario que el
tiempo finalmente venció.
"Nos dimos cuenta que en una zona por la que pasábamos no había
caobas y consultamos su posible introducción. Al darnos el sí, nos
llevamos hasta allá algunas posturas desarrolladas por nosotros.
Estoy tentado a regresar a esos sitios".
La conversación transcurre en el parqueo de bicicletas de un
centro de recreación del Ejército Oriental, donde Teófilo trabaja
hace años. Al frente hay un área boscosa en la que más de una década
atrás desafió el mal agüero de quienes pronosticaron rotundo fracaso
y sembró robles, barías, majagua, mango y naranjos, entre otros.
"Con el tiempo, sembrar palmas reales se ha convertido en mi
predilección. Es un árbol bello y me gusta su capacidad para
desafiar los huracanes. De él se aprovecha todo.
"Empleo cualquier espacio para hacer viveros y me duele cuando
propongo sus posturas y algunos se comportan indiferentes o me
engañan, como el caso de un directivo provincial que me prometió
varias veces enviar personal para recoger algunos centenares de
plantas saludables, aptas para trasplantar en los alrededores de
Holguín, pero incumplió su palabra. Hoy seguramente habría un bonito
palmar".
Promueve con pasión la idea de introducir la especie en un tramo
del camino que conduce a la Casa Museo de Birán, sitio natal de Raúl
y Fidel. "Consiste en sembrarlas a ambos lados de la senda, para que
la escolten. Ya tengo las posturas en viveros y las visito
constantemente para apreciar su desarrollo".
Mosqueda, inquieto y buen conversador, cree en eso de "las buenas
manos" a la hora de sembrar, pero dedica mucho tiempo a buscar y
clasificar semillas, preparar los bolsos o canteros con materia
orgánica de calidad y aplicar todos los procedimientos necesarios.
"Mientras respire seré un amigo fiel de los árboles. Tampoco me
cansaré de convocar a otras personas a hacer lo mismo".