Cubanos en la Liga Mundial

Después de la renovación...

ALFONSO NACIANCENO

Lo apreciado en el debut de los cubanos en la Liga Mundial de Voleibol ratifica la regla: después de una renovación, viene la paulatina recuperación del nivel competitivo.

Foto: Ricardo López HeviaLos antillanos iniciarán dos visitas muy difíciles por Europa.

Así quedó estampado en blanco y negro cuando los nuestros ganaron la medalla de plata en el Campeonato Mundial 2010 (detrás de Brasil) y al año siguiente —tras algunas bajas de jugadores clave— descendieron al octavo escalón en la Liga. Más consolidados en el 2012, asaltaron el tercer peldaño del evento y anclaron en el sexto lugar del ranking de la Federación Internacional de este deporte.

Estamos acostumbrados a ver a la escuadra entre las primeras del universo y nos ataca la inconformidad al observar cómo cometió 56 errores ante Serbia, que vino armada de un elenco cuya mayoría juega en ligas foráneas. Solo su opuesto, Aleksandar Atanasijevic, cuajó 43 puntos en los dos choques, más del 20 % de los anotados por su plantel —cifra saludable para un hombre de esa posición— siempre y cuando pase de 15 puntos por partido.

Sería desleal compararlo con el juvenil Yordan Bisset, quien sumó 30 anotaciones en las dos salidas. El local mostró fuerza en el servicio y al rematar, soberbia saltabilidad como complemento de sus 1,94 m de altura, capacidad para resistir la presión y duración del partido, pero aún va camino de aprender qué hacer en fracciones de segundos, una vez enfrentado al bloqueo. Abusó del ataque por la diagonal, sin reparar en que, si halla a rivales de más de 2,00 m delante, puede girar el torso y el brazo para disparar por la línea, tirar la esférica detrás de la barrera o golpear contra las manos para provocar que el balón rebote fuera del terreno. No todo lo consigue la fuerza; lleva tiempo dominar las habilidades de una posición donde se le exime de recibir, aunque los oponentes suelen dirigir el saque buscando al opuesto para molestarlo y restarle posibilidades ofensivas.

Los auxiliares Rolando Cepeda y Lázaro Fundora tienen para completar un trío letal con Bisset, si son mejor habilitados por el levantador y capitán Lian Sem Estrada. En más de una ocasión insistió en pasar hacia una de las dos puntas del terreno, donde los serbios agrupaban rápido para anular la ofensiva rival, lo cual restó calidad al juego antillano. Estrada, en su primer año como titular, goza de buena química con el conjunto, y si despliega su iniciativa en aras de enriquecer las combinaciones —en las que deben tener mayor participación los centrales— debe consolidarse en el puesto. Así evitará su sustitución por el novato Leandro Macías, quien compartió alegrías durante el tercer set del sábado, ganado 25-21, pero de menor alcance en el bloqueo.

Emplear las fintas del pasador y ofrecer balones para realizar el ataque zaguero también son elementos que competen al acomodador. Precisamente este último aspecto, el ataque zaguero, es otra posibilidad de marcar puntos, sin reiterarlo, pues casi siempre ocurre por el centro del terreno, donde el bloqueo rival alcanza su mayor altura. Cepeda tuvo éxito al efectuarlo, mas cuando intentaron repetirlo, allí estaba la barrera serbia.

Salir de La Habana con dos reveses torna el panorama bien difícil para los cubanos, que desafiarán a Italia y Alemania. Los bambinos debutaron con triunfos 3-0 y 3-2 a costa de los teutones, mientras el otro gigante de este grupo B, Rusia, aventajó 3-0 y 3-1 a Irán. Solo dos elencos de esta zona avanzarán a la final de Mar del Plata. Complicada se presenta la prueba para los cubanos.

 

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