Así quedó estampado en blanco y negro cuando los nuestros ganaron
la medalla de plata en el Campeonato Mundial 2010 (detrás de Brasil)
y al año siguiente —tras algunas bajas de jugadores clave—
descendieron al octavo escalón en la Liga. Más consolidados en el
2012, asaltaron el tercer peldaño del evento y anclaron en el sexto
lugar del ranking de la Federación Internacional de este
deporte.
Estamos acostumbrados a ver a la escuadra entre las primeras del
universo y nos ataca la inconformidad al observar cómo cometió 56
errores ante Serbia, que vino armada de un elenco cuya mayoría juega
en ligas foráneas. Solo su opuesto, Aleksandar Atanasijevic, cuajó
43 puntos en los dos choques, más del 20 % de los anotados por su
plantel —cifra saludable para un hombre de esa posición— siempre y
cuando pase de 15 puntos por partido.
Sería desleal compararlo con el juvenil Yordan Bisset, quien sumó
30 anotaciones en las dos salidas. El local mostró fuerza en el
servicio y al rematar, soberbia saltabilidad como complemento de sus
1,94 m de altura, capacidad para resistir la presión y duración del
partido, pero aún va camino de aprender qué hacer en fracciones de
segundos, una vez enfrentado al bloqueo. Abusó del ataque por la
diagonal, sin reparar en que, si halla a rivales de más de 2,00 m
delante, puede girar el torso y el brazo para disparar por la línea,
tirar la esférica detrás de la barrera o golpear contra las manos
para provocar que el balón rebote fuera del terreno. No todo lo
consigue la fuerza; lleva tiempo dominar las habilidades de una
posición donde se le exime de recibir, aunque los oponentes suelen
dirigir el saque buscando al opuesto para molestarlo y restarle
posibilidades ofensivas.
Los auxiliares Rolando Cepeda y Lázaro Fundora tienen para
completar un trío letal con Bisset, si son mejor habilitados por el
levantador y capitán Lian Sem Estrada. En más de una ocasión
insistió en pasar hacia una de las dos puntas del terreno, donde los
serbios agrupaban rápido para anular la ofensiva rival, lo cual
restó calidad al juego antillano. Estrada, en su primer año como
titular, goza de buena química con el conjunto, y si despliega su
iniciativa en aras de enriquecer las combinaciones —en las que deben
tener mayor participación los centrales— debe consolidarse en el
puesto. Así evitará su sustitución por el novato Leandro Macías,
quien compartió alegrías durante el tercer set del sábado, ganado
25-21, pero de menor alcance en el bloqueo.
Emplear las fintas del pasador y ofrecer balones para realizar el
ataque zaguero también son elementos que competen al acomodador.
Precisamente este último aspecto, el ataque zaguero, es otra
posibilidad de marcar puntos, sin reiterarlo, pues casi siempre
ocurre por el centro del terreno, donde el bloqueo rival alcanza su
mayor altura. Cepeda tuvo éxito al efectuarlo, mas cuando intentaron
repetirlo, allí estaba la barrera serbia.
Salir de La Habana con dos reveses torna el panorama bien difícil
para los cubanos, que desafiarán a Italia y Alemania. Los bambinos
debutaron con triunfos 3-0 y 3-2 a costa de los teutones, mientras
el otro gigante de este grupo B, Rusia, aventajó 3-0 y 3-1 a Irán.
Solo dos elencos de esta zona avanzarán a la final de Mar del Plata.
Complicada se presenta la prueba para los cubanos.