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Las buenas prácticas en la construcción
Germán Veloz Placencia
HOLGUÍN.— El puente de Cochico, en el kilómetro 35 de la
carretera que une a la capital provincial con el balneario de
Guardalavaca, pone fin a las inundaciones que en periodos de lluvias
intensas aislaban a miles de personas residentes en la zona y
cortaban el acceso a las instalaciones del Polo Turístico de la
provincia y el puerto marítimo de Vita, lo cual infligía
considerables daños a la economía.
Etapa
por etapa los proyectistas, inversionistas y ejecutores comprobaron
la calidad. Aseguran que no hubo concesiones a lo mal hecho.
Si resulta importante tal impacto, también lo es el hecho de que
el viaducto da paso a buenas prácticas relegadas frecuentemente en
las acciones constructivas.
En este caso la Empresa Constructora de Obras Ingenieras No. 17 (ECOI
17), no aceptó el contrato hasta que el Centro Provincial de
Vialidad diera garantías del aseguramiento de los recursos
necesarios según las etapas programadas.
"Si terminamos un mes antes de los 15 planificados, es porque al
arrancar ya contábamos en el área con el 60 % de las piezas
prefabricadas y el acero", concretó Alfredo Díaz Herrera, jefe de
obra y uno de los 15 integrantes de la brigada ejecutora.
También se previó y efectuó la entrada a tiempo de los "poceros",
es decir, los miembros de la brigada del Instituto Nacional de
Recursos Hidráulicos con la que pactaron la perforación de los hoyos
de las 55 columnas que sostendrían al resto de la estructura. "Ellos
hacían las perforaciones, de unos 14 metros de profundidad, y
nosotros nos encargábamos de armar las jaulas, cada una de las
cuales se llevó cerca de tonelada y media de acero".
Si las losas y las vigas continuaron llegando oportunamente se
debe a que la ECOI 17 "amarró" todo lo relacionado con las
transportaciones. Los vehículos del Grupo de la Construcción o de
otras entidades de la provincia llegaron continuamente al puente en
construcción desde la planta de prefabricado de Cueto, descargaban y
seguían para el cercano Puerto de Vita, con el fin de retornar a sus
bases con mercancías.
ADELANTARSE A LOS ACONTECIMIENTOS
Antes de instalar el campamento en Cochico, la mayoría de los
miembros de la brigada fueron escogidos entre 100 candidatos. Luego
asistieron a la escuela provincial de la Construcción, refirió
Rafael González Hernández, ejecutor principal, quien fue el primero
en incorporarse a las aulas.
Las
inundaciones ya no serán un obstáculo para la actividad social y
económica en la zona
"La idea era asegurar el buen ritmo de la obra, porque hacía
muchos años que nuestra empresa no acometía un puente como este, que
tiene 100 metros de largo y 13,5 de ancho. Nos gustó conocer nuevas
técnicas constructivas y profundizar en las medidas de protección
del personal".
Directivos de la Construcción en la provincia concuerdan en que
la brigada es ejemplo de aprovechamiento del tiempo y uso óptimo de
los recursos. Para Rafael la clave está en la organización y control
permanentes.
"Como ejecutor le hago saber a los operarios la labor a realizar
al inicio de cada día. Tengo una pizarra frente a la cual analizamos
muy operativamente aspectos que no se pueden pasar por alto, como
los recursos disponibles, el orden de empleo y el tiempo programado
para cada actividad.
"Mantengo mano dura en la evaluación de desempeño, que tiene en
cuenta disciplina, puntualidad, aprovechamiento de la jornada y
sobre todo calidad. Cuando termina el día informo los valores
producidos, lo que es muy importante porque les da a los
trabajadores la medida de que se paga bien lo que bien se hace".
Tiene muchos ejemplos de la disposición de sus hombres para
rebasar momentos tensos. Cuando se anunció el huracán Sandy, estaban
en la etapa de fundición de los pilotes y en lugar de
desconcertarse, hermetizaron con láminas de acero los pozos abiertos
y evitaron que fueran cegados por el fango, lo que habría
significado un atraso considerable.
Otro momento arduo fue la fundición del área transitable del
puente, realizada sobre más de 500 losas-tablero prefabricadas, las
cuales fueron igualmente ensambladas con todos los requisitos
técnicos. A la hora de armar el gran "esqueleto" de acero del puente
o de aplicar el hormigón, no hubo diferencias entre ferrayistas
(cabillero), albañiles, carpinteros y los jefes de la brigada.
Tan formidable respuesta se debe a la capacidad de los miembros
del colectivo para ejercer el multioficio, opinó el operario José
Fidel Nates, verdadera autoridad en el ensamble de cabillas, motivo
por el que fue responsabilizado con las tareas más complejas en esa
esfera.
Verificar la calidad constantemente con el empleo de las pruebas
de laboratorio, hizo posible descubrir deficiencias en el hormigón
que emplearon en una de las etapas de la fundición de las columnas.
Entonces ni pestañaron para sustituir al proveedor por uno más
cercano, capaz de ofrecer la mezcla apropiada y con mayor frescura.
COMPROBACIONES A VARIAS MANOS
No fue una casualidad que Granma encontrara a pie de obra
al ingeniero civil Lizardo Bertolín León, representante de Vértice,
Empresa de Servicios de Ingeniería y Diseño, donde fue proyectado el
viaducto. Sencillamente, asistía al noveno control de autor, de los
diez previstos en el proceso de ejecución.
"Los contactos de este tipo nos aseguraron hallar soluciones a
los problemas que se presentaron, entre ellos los de calidad del
hormigón. Además de nuestras visitas, afirma, los constructores
fueron a nuestra empresa a realizar consultas cada vez que lo
consideraron necesario".
Reconoció que esta no es una obra ingeniera de extrema
complejidad, sin embargo a los proyectistas les preocupó la falta de
fuerzas especializadas, porque las brigadas constructoras de puentes
desaparecieron paulatinamente en la región oriental al concluir
décadas atrás las grandes obras viales. En fin, no se trataba de
construir por construir.
Apuntó la insistencia con los directivos de la Construcción en el
territorio para organizar seminarios de capacitación con el personal
que asuma la construcción o reparación de puentes. "El constructor
no alcanza la calidad de una obra si no domina el concepto de lo que
hace y lo que cuesta cada metro cuadrado".
La ingeniera civil Daimys Yero Fernández presente en las
inmediaciones del puente, demostró dominar con lujos de detalles
todos los pasos que se siguieron para ensamblarlo, levantar en sus
extremos largos tramos de la carretera y ampliar el canal que dejará
correr libremente el agua. "Es mi obligación como inversionista",
dijo.
Aseguró que todas las partes están satisfechas con los
resultados, no obstante hubo discusiones para aprobar el proyecto,
porque buscaron las mejores soluciones técnicas y el ahorro
razonable de recursos. Consideran que cuando concluyan algunas obras
complementarias hoy en marcha, se habrán gastado cerca de 2 millones
y medio de pesos.
Lo hecho en Cochico no es todavía lo óptimo en los procesos de
este tipo, pero sí un agradable ejemplo. Demuestra además la
posibilidad que tiene el sector de la Construcción para dar vuelta a
la hoja de los atrasos, las incompetencias, el desorden, el mal uso
de los recursos, los maratones innecesarios, las improvisaciones y
la falta de coordinación entre proyectistas, ejecutores e
inversionistas. |