Por estos días, con el Cardín 2013 andando, está claro que el
ajetreo no cesa en la sala Kid Chocolate. Así que ni bien baja del
cuadrilátero, después de vencer 29-28 a un oponente venezolano, el
campeón mundial Lázaro Álvarez (56 kg) se pone en manos de los
fisioterapeutas Miguel Durand y Richard Calderín, encargados de
poner a punto a los integrantes de la preselección nacional.
"Sin el trabajo de ellos no podría presentarme en óptima forma a
mi próximo combate", afirma. Y es que el boxeo es un deporte
agresivo en el que los atletas suelen sufrir diversos traumas
micromusculares, por lo que una labor de profilaxis y rehabilitación
resulta fundamental antes y después de cada pelea, con masajes,
ejercicios de estiramiento y baños de contraste (utilizando hielo y
parafina), entre otros métodos varios, como explican ambos
especialistas, aunque su quehacer permanezca casi siempre en el
anonimato.
No en vano, los dos se sienten satisfechos, cuando evocan las
muestras de gratitud por parte de los atletas, y ven los frutos de
su labor en casos como el de Roniel Iglesias (69 kg), ganador del
oro olímpico, en buena medida por el trabajo de recuperación que le
permitió dejar atrás las molestias derivadas de una tendinitis en el
hombro izquierdo.
De ahí que ambos ya andan elaborando un plan de ejercicios para
lidiar con los cambios que impondrán el rigor de un torneo como la
Serie Mundial de la AIBA —con las peleas a cinco asaltos— y la
desaparición de la cabecera, pues "mayores cargas de trabajo,
imponen más profilaxis", con énfasis en el fortalecimiento muscular
en torno a la cervical, los trapecios¼ ,
según indican Miguel y Richard. "Pero nos estamos preparando para
eso".
A propósito del cartel de ayer, cabe significar la sorprendente
derrota (28-29) del subcampeón olímpico de Beijing 2008, Carlos
Banteur (75 kg), frente al bahamés Kharl Heell, en lo que supuso el
segundo revés de un cubano en la competencia, toda vez que un día
antes Yaikel Kindelán (81) cedió por idéntico veredicto ante el
argelino Kaalaour Hichan.