Tras
el anuncio del gobierno de Estados Unidos de incluir a Cuba en la
lista de países patrocinadores del terrorismo, miembros de la
sociedad civil y población en general rechazaron hoy aquí esa
decisión.
"Es difícil entender por qué vuelven a decir que Cuba patrocina
el terrorismo. Cada año el Departamento de Estado utiliza los mismos
argumentos y hace oídos sordos a la opinión pública", comentó a
Prensa Latina Dariana Rodríguez, trabajadora de la Oficina del
Historiador de La Habana.
Para ella, la nación norteña no tiene ningún interés en escuchar
los argumentos de este país. "Es simple, les molesta aceptar los
logros de Cuba y es una manera de torpedear el reconocimiento
internacional que tenemos, sobre todo en la región", agregó.
Por su parte, la periodista Olguita Ruiz consideró el anuncio
como una burla que atenta contra la legitimidad y credibilidad de
las políticas de ese gobierno.
A decir de Ruiz, la lista responde más a intereses de la
administración del presidente Barack Obama y de ciertos grupos de
presión que a realidades objetivas.
Varias organizaciones no gubernamentales también denunciaron la
decisión.
La Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU), en un
comunicado, expresó que Cuba no ha cometido actos de terrorismo, ni
amenazado a otro país, "por el contrario, ha sido un modelo de
solidaridad y cooperación internacional con todos los pueblos del
mundo, incluido el de Estados Unidos".
La ACNU impugnó la utilización de un asunto "tan sensible como el
terrorismo" con fines políticos.
Además, pidió a Estados Unidos poner fin a esta práctica, a la
vez que respaldó las iniciativas que, "con arreglo a la Carta de las
Naciones Unidas y el Derecho Internacional, podrían contribuir a la
acción multilateral en la lucha contra este fenómeno".
Poco después ayer del anuncio del Departamento de Estado, la
Cancillería cubana calificó de insólita la acusación y manifestó su
rechazo de manera enérgica.
"Nuevamente, esta decisión bochornosa ha sido tomada faltando de
manera deliberada a la verdad e ignorando el amplio consenso y el
reclamo explícito de numerosos sectores de la sociedad
estadounidense y de la comunidad internacional para que se ponga fin
a esa injusticia", señala la nota oficial.
El documento denuncia que el propósito de este ejercicio es
intentar justificar el sostén del bloqueo a Cuba, una política
condenada por más de dos décadas en la ONU por la mayoría de los
países miembros.
"El gobierno cubano no reconoce al de los Estados Unidos la más
mínima autoridad moral para juzgarlo", asevera el documento.
La Cancillería recuerda también las consecuencias de los actos
terroristas organizados, financiados y ejecutados desde el
territorio de Estados Unidos, con un saldo de tres mil 478 cubanos
muertos y dos mil 99 discapacitados.