MATANZAS.— La playa es el tesoro más preciado que tiene el
balneario de Varadero, uno de los principales polos turísticos de
Cuba, ubicado en el quinto puesto entre los destinos de sol y playa
del Caribe y el décimo a nivel mundial.
Así lo reconoció a la prensa acreditada en este territorio Ivis
Fernández Peña, delegada del Ministerio del Turismo en Matanzas. En
ese sentido, explicó acerca de un programa estratégico que procura
demoler las construcciones sobre las dunas naturales, una de las
razones que provoca la erosión de las más de 400 playas cubanas con
un ritmo de retroceso de la línea de costa estimado en más de un
metro por año.
Ya se han demolido 19 inmuebles como parte de ese programa y que
aún restan otras 21 edificaciones sobre la duna a lo largo de los 22
kilómetros de playa, de las cuales diez deben ser desmanteladas en
lo que queda de año.
Mencionó que diversas investigaciones sobre los peligros y
vulnerabilidad costera identifican las zonas más críticas de
Varadero, y que como otra forma de proteger esas playas se
continuará el suministro artificial de arena en diversos tramos,
vertimiento que sobrepasa los 3 millones de metros cúbicos en los
últimos años.
Sostuvo Fernández Peña que los clientes tienen alta estima por la
seguridad y el cuidado medioambiental que brindan las naciones a sus
destinos turísticos. Para el visitante estos atributos son tan
importantes como la calidad y variedad de los servicios, significó
tras insistir en la necesidad de garantizar la diversidad de
opciones para satisfacer con eficiencia las exigencias de quienes
nos visitan.
Varadero promueve una estancia segura, con acceso a la historia y
valores patrimoniales, y una cultura medioambiental que agradecen
los veraneantes que llegan desde varias partes del mundo.