Del mundo analógico al digital

CARLOS DEL PORTO (*)

En el arsenal imperial hoy es más rentable invertir grandes capitales para adormecer conciencias que para desatar guerras de rapiña, aunque esto último no esté totalmente descartado.

A mediados de los años noventa se publica en los Estados Unidos una gran cantidad de estudios relacionados con la utilización de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, específicamente de internet, como instrumentos de dominación. Fue una época en que se gestaban cambios, que aún no han concluido, para el paso del mundo analógico al mundo digital, de la computadora personal a la Red, de lo manual a lo automático.

Los procesos de informatización han logrado tal grado de penetración, que en ocasiones solo se percibe cuando faltan. La omnipresencia de estas tecnologías y su alto poder para seducir han llamado la atención de los centros hegemónicos, como vector para diseminar los valores de una sociedad altamente individualista y consumista que tiene en los jóvenes su principal diana.

La juventud es quien primero se apropia de las nuevas tecnologías, un motor decisivo en el desarrollo de la sociedad y, a su vez, la gran consumidora de todo tipo de productos. Las computadoras, internet y los dispositivos móviles están totalmente integrados a su experiencia vital; por tales motivos se prioriza a ese sector en el envío de mensajes a través de esas vías. Diferentes estudios de medios de comunicación indican que los jóvenes actuales no leen diarios o revistas, ni prácticamente ven televisión, sin embargo, están "conectados" permanentemente.

En la llamada Sociedad de la Información, las industrias culturales se apropian de estas tecnologías con el objetivo de colonizar la mente de los ciudadanos como forma de minimizar su pensamiento crítico, allanando y facilitando la penetración de la ideología norteamericana. Ese proceso facilita mantener el dominio sobre territorios y recursos naturales. El American Way of Dream se ha convertido en el principal rubro exportable de los Estados Unidos, este actúa como una llave maestra a nivel planetario.

En el año 1997, una institución relacionada con el Departamento de Defensa, o mejor dicho de la Guerra, estadounidense planteaba: "El futuro de las guerras será el conflicto entre los maestros de la información y sus víctimas... Ya somos los maestros de la guerra de la información¼ . Hollywood prepara el campo de batalla¼ La información destruye las tareas tradicionales y las culturas tradicionales; seduce, traiciona, pero sigue siendo invulnerable¼ Nuestra sofisticación en su manejo nos permitirá sobrevivir y funcionar mejor que todas las culturas jerárquicas¼ Las sociedades que temen o que no pueden administrar el flujo de información simplemente no serán competitivas. Podrán dominar los medios tecnológicos para ver los videos, pero nosotros escribiremos los guiones, los produciremos y cobraremos los royalties. Nuestra creatividad es devastadora".

Las directrices fueron trazadas desde hace 16 años por la clase dominante norteamericana, la realidad que se vive en la actualidad muestra que esta guía se sigue a pie juntillas por sus distintas dependencias. En el escenario que se ha diseñado, la parálisis equivale al suicidio, es necesario un contragolpe. Al hurgar en el pensamiento revolucionario cubano se halla el antídoto a esta estrategia de dominación, tres ejemplos pueden ser suficientes para ilustrarlo.

Cuatro años antes de publicarse ese informe, el 7 de noviembre de 1993, cuando Cuba se encontraba en el peor momento del Periodo Especial, el Comandante en Jefe expresaba: "En un mundo donde la comunicación es cada vez mayor..., no vivimos ni podemos vivir como aquellos indios siboneyes y taínos que habitaban nuestra tierra hace 500 años..., vivimos en el mundo de las comunicaciones, de la radio, de la televisión, de los libros, de los teléfonos a larga distancia, y esa tendencia hacia la comunicación entre todos los países será cada vez mayor, y en ese mundo tenemos que aprender a vivir cada vez más adaptados y cada vez mejor preparados".

Cuando muchos apostaban que a la Revolución Cubana le restaban meses, Fidel ya pensaba, no solo en la defensa, sino en la contraofensiva. No por gusto decía Raúl Roa de él, que escuchaba crecer la hierba y veía lo que ocurría al doblar la esquina.

Años antes, en el libro La Guerra de Guerrillas escrito por Ernesto Che Guevara en 1960, aparece el siguiente planteamiento: "¼ analizar exactamente cuál es el valor de un tanque en una lucha de este tipo, cuál el de un avión, analizar cuáles son las armas del enemigo¼ si hay posibilidad de elección, debe preferir el mismo tipo que el usado por este, pues el más grande enemigo de la guerrilla es la falta de parque, que debe proveer el contrincante¼ ".

La utilización de estas tecnologías con un carácter revolucionario y liberador lo fue la cuenta en Twitter del Gigante bolivariano Hugo Chávez, convertida en la más seguida en América Latina y el Caribe, desde la cual se informaba a la población y se desmontaban las matrices de opinión elaboradas por la derecha internacional.

Las palabras de José Martí en el periódico Patria, el 11 de junio de 1892, también nos confirman que el camino deberá ser genuino. "A un plan obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos, burlarlo, hacer por fin nuestra patria libre. Plan contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque".

(*) Ingeniero del Ministerio de Comunicaciones.

 

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