En
el arsenal imperial hoy es más rentable invertir grandes capitales
para adormecer conciencias que para desatar guerras de rapiña,
aunque esto último no esté totalmente descartado.
A mediados de los años noventa se publica en los Estados Unidos
una gran cantidad de estudios relacionados con la utilización de las
Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, específicamente
de internet, como instrumentos de dominación. Fue una época en que
se gestaban cambios, que aún no han concluido, para el paso del
mundo analógico al mundo digital, de la computadora personal a la
Red, de lo manual a lo automático.
Los procesos de informatización han logrado tal grado de
penetración, que en ocasiones solo se percibe cuando faltan. La
omnipresencia de estas tecnologías y su alto poder para seducir han
llamado la atención de los centros hegemónicos, como vector para
diseminar los valores de una sociedad altamente individualista y
consumista que tiene en los jóvenes su principal diana.
La juventud es quien primero se apropia de las nuevas
tecnologías, un motor decisivo en el desarrollo de la sociedad y, a
su vez, la gran consumidora de todo tipo de productos. Las
computadoras, internet y los dispositivos móviles están totalmente
integrados a su experiencia vital; por tales motivos se prioriza a
ese sector en el envío de mensajes a través de esas vías. Diferentes
estudios de medios de comunicación indican que los jóvenes actuales
no leen diarios o revistas, ni prácticamente ven televisión, sin
embargo, están "conectados" permanentemente.
En la llamada Sociedad de la Información, las industrias
culturales se apropian de estas tecnologías con el objetivo de
colonizar la mente de los ciudadanos como forma de minimizar su
pensamiento crítico, allanando y facilitando la penetración de la
ideología norteamericana. Ese proceso facilita mantener el dominio
sobre territorios y recursos naturales. El American Way of Dream
se ha convertido en el principal rubro exportable de los Estados
Unidos, este actúa como una llave maestra a nivel planetario.
En el año 1997, una institución relacionada con el Departamento
de Defensa, o mejor dicho de la Guerra, estadounidense planteaba:
"El futuro de las guerras será el conflicto entre los maestros de la
información y sus víctimas... Ya somos los maestros de la guerra de
la información¼ . Hollywood prepara el
campo de batalla¼ La información destruye
las tareas tradicionales y las culturas tradicionales; seduce,
traiciona, pero sigue siendo invulnerable¼
Nuestra sofisticación en su manejo nos permitirá sobrevivir y
funcionar mejor que todas las culturas jerárquicas¼
Las sociedades que temen o que no pueden administrar el flujo de
información simplemente no serán competitivas. Podrán dominar los
medios tecnológicos para ver los videos, pero nosotros escribiremos
los guiones, los produciremos y cobraremos los royalties. Nuestra
creatividad es devastadora".
Las directrices fueron trazadas desde hace 16 años por la clase
dominante norteamericana, la realidad que se vive en la actualidad
muestra que esta guía se sigue a pie juntillas por sus distintas
dependencias. En el escenario que se ha diseñado, la parálisis
equivale al suicidio, es necesario un contragolpe. Al hurgar en el
pensamiento revolucionario cubano se halla el antídoto a esta
estrategia de dominación, tres ejemplos pueden ser suficientes para
ilustrarlo.
Cuatro años antes de publicarse ese informe, el 7 de noviembre de
1993, cuando Cuba se encontraba en el peor momento del Periodo
Especial, el Comandante en Jefe expresaba: "En un mundo donde la
comunicación es cada vez mayor..., no vivimos ni podemos vivir como
aquellos indios siboneyes y taínos que habitaban nuestra tierra hace
500 años..., vivimos en el mundo de las comunicaciones, de la radio,
de la televisión, de los libros, de los teléfonos a larga distancia,
y esa tendencia hacia la comunicación entre todos los países será
cada vez mayor, y en ese mundo tenemos que aprender a vivir cada vez
más adaptados y cada vez mejor preparados".
Cuando muchos apostaban que a la Revolución Cubana le restaban
meses, Fidel ya pensaba, no solo en la defensa, sino en la
contraofensiva. No por gusto decía Raúl Roa de él, que escuchaba
crecer la hierba y veía lo que ocurría al doblar la esquina.
Años antes, en el libro La Guerra de Guerrillas escrito
por Ernesto Che Guevara en 1960, aparece el siguiente planteamiento:
"¼ analizar exactamente cuál es el
valor de un tanque en una lucha de este tipo, cuál el de un avión,
analizar cuáles son las armas del enemigo¼
si hay posibilidad de elección, debe preferir el mismo tipo que el
usado por este, pues el más grande enemigo de la guerrilla es la
falta de parque, que debe proveer el contrincante¼
".
La utilización de estas tecnologías con un carácter
revolucionario y liberador lo fue la cuenta en Twitter del Gigante
bolivariano Hugo Chávez, convertida en la más seguida en América
Latina y el Caribe, desde la cual se informaba a la población y se
desmontaban las matrices de opinión elaboradas por la derecha
internacional.
Las palabras de José Martí en el periódico Patria, el 11 de junio
de 1892, también nos confirman que el camino deberá ser genuino.
"A un plan obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos,
dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan:
enseñarnos, burlarlo, hacer por fin nuestra patria libre. Plan
contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de
ataque".
(*) Ingeniero del Ministerio de Comunicaciones.