MOSCÚ.—
Rusia y la troika ampliada de cancilleres de la Comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) asentaron en esta capital las
premisas para la institucionalización de un mecanismo permanente de
diálogo y configurar relaciones en todos los ámbitos.
Ese fue el resultado principal del encuentro celebrado en Moscú
entre el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, y sus pares de
Cuba, Costa Rica y Haití, más el viceministro de Chile Alfonso
Silva, el 29 de mayo.
La reunión había sido concertada durante el primer intercambio
sostenido por la troika, sin la presencia haitiana entonces, en
septiembre de 2012, en Nueva York, durante las sesiones de la
Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En diálogo con Prensa Latina, el canciller Bruno Rodríguez, por
la presidencia anual pro témpore de Cuba en la CELAC, comunicó que
el foro regional promoverá la iniciativa en la reunión ministerial
programada para los próximos meses, a fin de que sea aprobado por
esa instancia.
Rodríguez apreció la idea de establecer esa plataforma de
interacción con Rusia como un paso más en la concertación de
posiciones de carácter multilateral.
En su opinión, ese espacio de diálogo cobra peso "en un mundo que
todos reconocemos como lleno de peligros, de amenazas a la paz, de
guerras convencionales o no convencionales", a lo cual puede
añadirse un orden económico que no solo está en una crisis global,
sino que es excluyente, injusto, discriminatorio y un sistema de
relaciones internacionales muy poco democrático.
Para la CELAC, se trata de una relación con un país cuya
dirigencia máxima está empeñada en recuperar posiciones sólidas en
la arena internacional, como miembro permanente del Consejo de
Seguridad de la ONU y una de las potencias nucleares del planeta.
Rusia en lo económico busca posesionarse entre las líderes
mundiales a partir de una transformación capital de su economía
basada en la innovación tecnológica y en la generación al mercado de
productos con alto valor agregado, precisamente una de las
cuestiones que hoy interesa a los socios latinoamericanos.
El peso económico del país euroasiático en la economía mundial es
prácticamente comparable con los indicadores de Brasil y México,
sostiene un estudio de la Universidad Económica G. V. Plejanov.
De acuerdo con la fuente, el Producto Interno Bruto (PIB) de
Brasil en 2010 ascendió a 2,0 billones de dólares; México en 1,0
billones, en tanto el de Rusia totalizó 1,47 billones de dólares.
El comunicado conjunto adoptado al término de la cita ministerial
señala como brújula la colaboración para fortalecer el marco
multilateral, y promover los principios del Derecho Internacional y
de la Carta de Naciones Unidas.
Compartir asimismo el enfrentamiento a retos comunes como la
lucha contra el terrorismo internacional (incluida su financiación),
el narcotráfico, el comercio de armas, y la trata de personas y
otras manifestaciones del crimen trasnacional organizado.
Las partes podrían contribuir de manera ampliada en la seguridad
energética y alimentaria; en la protección del medio ambiente y
ayuda al desarrollo económico y social sostenible.
El canciller anfitrión Lavrov proclamó el interés de Moscú de
fomentar la asociación con la CELAC en todas las líneas y esferas,
sin excepción.
No puedo distinguir una línea que consideremos prioritaria
respecto a otras, afirmó el jefe de la diplomacia rusa.
Queremos, enfatizó, desarrollar el diálogo político, el comercio,
la economía, la colaboración humanitaria, cultural, en las altas
tecnologías y en la ejecución de proyectos conjuntos. Sumó el
interés de que la comunidad empresarial participe activamente en
estos planes.
Agregó el ministro que el comunicado conjunto refleja "nuestros
enfoques hacia un amplio espectro de temas analizados" de la
actualidad regional y mundial.
La región de América Latina y el Caribe figura entre las
prioridades de la política exterior de la Federación de Rusia, según
la concepción de estrategias para la diplomacia suscrita por el
presidente Vladimir Putin en febrero de este año.
El director del departamento latinoamericano de la Cancillería,
Alexander Schetinin, constató la vigencia de tal visión por el hecho
de que la mayoría de los países del área manifiestan un fiel apego
al multilateralismo en las relaciones internacionales y al papel
central de la ONU, principios que compartimos, afirmó.
Con los latinoamericanos interactuamos no solo como amigos, sino
como aliados naturales, lo cual responde a nuestros intereses
nacionales, señaló.
Rusia, según el diplomático, lleva a cabo la cooperación en
distintos formatos, a nivel bilateral con la comunidad de 33
Estados, con los grupos de integración regional como el Mercado
Común del Sur (Mercosur), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA) y el Sistema de la Integración
Centroamericana (SICA), citó a modo de ejemplo.
Subrayó que Moscú se propuso durante el encuentro en Nueva York
establecer el diálogo con la CELAC "y en esa dirección avanzamos".
Lavrov recibió en la sede de las conversaciones oficiales de la
Cancillería a Bruno Rodríguez, a los titulares de Exteriores de
Costa Rica, Enrique Castillo y de Haití, Pierre Richard Casimir, y
al vicecanciller de Chile Alfonso Silva.
Fue el primer encuentro celebrado de la troika ampliada de la
Celac y Rusia a nivel ministerial, tras uno anterior en septiembre
de 2012, en Nueva York, sin la participación de Haití, que se
incorporó posteriormente, en representación de la Comunidad del
Caribe.
NEXOS ECONÓMICOS Y COMERCIO
El intercambio comercial de la Federación de Rusia con la región
se sitúa en alrededor de los 16 mil millones de dólares, aunque
existen otras estimaciones cercanas a los 20 mil, que incluye la
cooperación militar.
La suma total de mercancías exportadas al área es equivalente
apenas a un 2,0 por ciento del total de las exportaciones rusas al
mercado internacional, lo cual significa que hay un potencial por
explotar de ambas partes.
Un factor positivo es que nuestros países se desarrollan de forma
paralela en el plano tecnológico, observó Schetinin.
En América Latina existe demanda para los productos innovadores
que se fabrican aquí, y en esa región, sectores específicos tienen
una serie de aplicaciones de conocimiento que nos interesan, destacó
el diplomático en recientes declaraciones.
Solo para ilustrar el dinámico intercambio en 2012, basta señalar
que el área latinoamericana y caribeña adquirió de Rusia 75,8 por
ciento de medios de transporte especial (tecnología de extinción de
incendios y de construcción) y un 37,8 por ciento de equipos de
radar.
Las estadísticas consignan, asimismo, que un 11 por ciento de
maquinaria energética rusa se emplea en siete hidroeléctricas de
Argentina, cinco en Brasil y dos en Chile.
Otro ejemplo de importancia para Rusia es la reanimación de su
industria de aviones civiles, luego de 10 años de parálisis. Así,
Cuba adquirió en 2006 un avión IL-96, y desde entonces la Federación
ha exportado hacia ese destino otros aparatos de tal serie, TU-204
y, más recientemente, AN-158.
La cooperación económica y comercial abarca otras esferas como la
agricultura, la industria farmacéutica, la medicina, el sector
energético y las investigaciones espaciales.
El desarrollo creciente del turismo hacia Latinoamérica y el
Caribe se considera el puente más exitoso para fomentar y fortalecer
los nexos.
El flujo de turistas rusos cerró 2012 con 120 mil viajeros a
República Dominicana, más de 86 mil a Cuba y unos 50 mil a México.
Rusia da pasos hacia el establecimiento de una zona de libre
visado con América Latina, una perspectiva a la que Moscú ha puesto
interés, según declaró el canciller Lavrov.
La Federación estableció comisiones intergubernamentales de
cooperación con Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, México,
Nicaragua, Chile, Venezuela y Uruguay. Funcionan con dinamismo los
consejos empresariales con Argentina, Brasil, Cuba, Colombia, Chile,
México y Venezuela.
De un lado y de otro, a pesar de las distancias geográficas y las
diferencias culturales y lingüísticas, parece prevalecer el interés
en fortalecer los espacios multilaterales de diálogo y cooperación.
Rusia y la CELAC orientan la brújula hacia ese horizonte.