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Gallos a medio camino
Sin relevo no se puede ganar
Sigfredo
Barros
Noveno inning, dos outs, bases limpias, ventaja de cuatro
carreras para los Cocodrilos, a punto de emparejar el cotejo con los
Gallos espirituanos. De momento, la debacle. Siete bateadores
consecutivos entraron en circulación frente a cuatro relevistas, el
primero de ellos, Lázaro Blanco, perdió el control increíblemente
tras dominar en fáciles rolatas a dos buenos bateadores como Eriel
Sánchez y Yunior Paumier.
Yunier
Mendoza.
La afición trataba de recordar un juego de play off
finalizado de forma tan espectacular como el del miércoles en el
Huelga. Pudiera escribirse y hablarse de la tremenda garra de los
peloteros bajo el mando del mentor Yovani Aragón, quienes, cierto
es, no perdieron las esperanzas y lucharon denodadamente por la
victoria.
El análisis no puede limitarse solo a ese aspecto. Fue también
una demostración de cuán importante es el pitcheo de relevo en el
béisbol de hoy, al extremo de que no se concibe un elenco campeón en
ningún torneo que no cuente con relevistas y cerradores efectivos.
El triunfo de República Dominicana en el Tercer Clásico es uno de
los mejores ejemplos.
Se suele culpar al director del equipo cuando algo así sucede.
Pero ni el mejor de los mentores puede evitarlo cuando los hombres
encargados de asegurar la victoria no son capaces de sacar un out. A
Maykel Martínez le conectaron dos jits en línea. Félix Fuentes abrió
su labor tirando un wild. Ciro Silvino solo se enfrentó a un
bateador, Yulieski Gourriel, quien le decidió el desafío.
En total, en los dos primeros choques de esta semifinal, al
pitcheo relevo yumurino le batean para 438 (siete jits en 16 turnos)
con cinco limpias en tres entradas. No es una noticia, pues en la
segunda ronda los 17 apagafuegos utilizados promediaron 4,53. Mucho
mejor los espirituanos: en los dos choques del play off el
average de bateo rival es de solo 237 y en la segunda ronda los 11
relevistas empleados (incluido Ismel Jiménez en una ocasión)
trabajaron para 3, 68 de PCL, casi una carrera limpia menos que sus
adversarios de turno.
Esta evidente deficiencia fue la principal causa de la inesperada
derrota y de que ahora los Cocodrilos estén contra la pared,
obligados a ganar cuatro de cinco juegos. Sus rivales, los Gallos de
Aragón, tienen ya medio camino recorrido¼
y solo medio por recorrer.
Yoen
Socarrás fue clave en la victoria con su excelente relevo de 5 y 2
tercios.
Por último, hay que reconocerle a Yovani Aragón la infinita fe en
su equipo. Desde el octavo capítulo comenzó a cambiar la parte de
atrás de su alineación—Robersis Ramos pegó jit de emergente por
Lourdes Gourriel, hijo—, y en el noveno, cuando todo parecía
perdido, sustituyó uno tras otro a Liván Monteagudo y Yunieski
Gourriel, dos de sus regulares. Todo le salió bien. Suerte, podrán
decir algunos. Quizás. Pero la determinación es la que vale. Y él la
tuvo.
Ambos conjuntos volverán a enfrentarse el próximo sábado en el
Victoria de Girón, con la posible repetición del duelo inicial entre
Ismel Jimémez y Joel Suárez. |