En declaraciones a Granma desde Boston, Leonard calificó
como "un gran honor" y "una oportunidad extraordinaria" su
intervención en la sala expositiva de la Isla y reveló que
presentará "una obra muy especial".
"Estoy siguiendo la investigación del sonido del pregonero cubano
e incorporaré sus voces en la instalación en Venecia. El Pabellón de
Cuba está en la plaza San Marco, frente a la catedral donde se
comenzó a utilizar el espacio para crear efectos musicales, con base
en las obras de Andrea Gabrieli y otros", señaló Leonard.
"Venecia —agregó— también es la ciudad del compositor Luigi Nono,
quien fue a Cuba para trabajar con Juan Blanco y que siguió esta
investigación sobre sonido y espacio en la música electrónica".
Este proyecto de Leonard se inscribe dentro del trabajo más
experimental que ha desarrollado en los terrenos de la creación de
música y sonidos para danza, teatro, video, performance y
cine. Además, marca un nuevo capítulo en sus vínculos con la cultura
cubana, los cuales vienen adquiriendo una nueva dimensión en sus
recientes viajes a la Isla, donde se ha presentado en los festivales
Jazz Plaza, en la Feria Internacional Cubadisco y en conciertos
organizados por el Laboratorio Nacional de Música Electroacústica (LNME).
Leonard ha sido uno de los principales promotores de las visitas
de estudiantes y egresados de Berklee a la Isla, quienes han
colaborado con alumnos del Instituto Superior de Arte e integrantes
del LNME. Durante estos intercambios los músicos de ambos países han
creado obras en conjunto y realizado conciertos en diferentes
escenarios de la capital, como el Teatro del Museo de Bellas Artes y
Casa de las Américas. En una de esas temporadas Leonard estrenó la
pieza Nuestro tiempo, dedicada a Juan Blanco, pionero de la
música electroacústica en América Latina. Igualmente estos estrechos
lazos de unión permitieron la presencia de músicos cubanos y
coreógrafos de Danza Contemporánea en Berklee, donde impartieron
talleres y conferencias de música electroacústica en Cuba.