Desde hace algún tiempo casi no pasa semana sin que salte una
noticia sobre la corrupción en España. Los jueces llevan a cabo
instrucciones interminables, anuncian centenares de imputaciones,
citan legiones de testigos y, en ocasiones, hasta dictan sentencias,
pero entre los ciudadanos crece la percepción de que, al final,
todos se van "de rositas", que nadie paga por su culpa y que,
incluso en los casos en que se hace justicia, esta llega tan tarde
que pierde todo su sentido de ejemplaridad. Eso en el mejor de los
casos. En el peor, la lentitud del proceso permite que prescriban
delitos o que cambien las circunstancias de los acusados de modo que
ya no se les puedan exigir responsabilidades.
En estos momentos están en marcha 1 661 investigaciones de
corrupción en 798 juzgados, de las cuales 302 son "macroprocesos".
El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha pedido 64 jueces, 18
secretarios judiciales y 150 funcionarios de apoyo para dar un
impulso a esas causas. Hasta el momento no se conoce la respuesta
del Ministerio de Justicia, al que parece preocupar mucho más la
reforma de la ley del aborto.
Veamos algunos de los casos más sonados de los últimos tiempos
que, vistos en conjunto, pueden dar una imagen más integral del
problema.
1. Caso Gürtel. Comenzó a instruirse hace ya cinco años. Su
primer juez instructor, Baltasar Garzón, fue apartado de la carrera
judicial. Hay más de un centenar de imputados en numerosas piezas
separadas. En una de ellas, la de los trajes, el expresidente de la
Generalitat valenciana Francisco Camps resultó absuelto por un
jurado popular. El cabecilla de la red, Francisco Correa, estuvo
tres años en prisión preventiva y quedó en libertad en junio del
2012 tras pagar una fianza de 200 mil euros. En Valencia, seis
imputados son en este momento parlamentarios autonómicos. Milagrosa
Martínez, para quien la fiscalía pide 10 años de prisión, es
alcaldesa de Novelda. Una de las ramificaciones del caso Gürtel era
Fundescam, fundación del PP madrileño que financió las campañas del
2003, que llevaron a Esperanza Aguirre a la presidencia de la
comunidad de Madrid. Esta causa se archivó, pues el delito de
financiación ilegal prescribe a los cuatro años.
El caso Gürtel está ligado al caso de los papeles de Bárcenas, en
el cual el juez Ruz acaba de citar como imputados a ocho empresarios
por presuntos donativos ilegales al PP. Dos jueces se disputaron
este último caso, en vez de que se decidiera que uniesen esfuerzos.
Y la instrucción sigue y sigue, como el dickensiano proceso de Casa
Desolada.
2. Caso Pallerols. Escándalo de financiación ilegal de Unión
Democrática, mediante el desvío, a las arcas del partido, de
subvenciones públicas a la formación profesional. Pasaron 14 años
desde que comenzó la instrucción hasta la sentencia. Los acusados
—un empresario andorrano y dos excargos de Unió— alcanzaron un pacto
con el fiscal para declararse culpables a cambio de devolver el
dinero desviado y recibir unas penas inferiores a los dos años para
eludir la cárcel, pues carecían de antecedentes penales. En enero
pasado, la Audiencia de Barcelona los condenó a las penas pactadas,
pero decidió que fueran a prisión, por considerar que era necesario
enviar un mensaje de "ejemplaridad" a la sociedad. Pero la supuesta
ejemplaridad ha quedado aplazada. El 29 de abril pasado, la
Audiencia suspendió el ingreso en prisión hasta que el Gobierno
central se pronuncie sobre el indulto a los tres condenados que han
solicitado sus abogados.
3. Caso Palma Arena. La instrucción, que partió de una
denuncia por el sobrecoste de un velódromo en Palma de Mallorca, se
prolonga ya cinco años. El caso es una telaraña judicial con más de
25 piezas separadas. El expresidente de Baleares y exministro de
Aznar, Jaume Matas, fue condenado en marzo del 2012 por apenas la
primera de las causas —beneficiar a un periodista que le escribía
discursos— a seis años de prisión. El 2 de abril pasado,
elconfidencial.es publicó un artículo con el siguiente titular: "El
condenado Jaume Matas cena a la luz de la luna sin pasar por
prisión". Una de las piezas separadas de esta macrocausa es el caso
Nóos, en el que están imputados Iñaki Urdangarín y (por ahora) la
infanta Cristina.
4. Caso Fabra. En el 2004, hace más de nueve años, el juzgado
número 1 de Nules comenzó a investigar una denuncia contra el
todopoderoso presidente de la diputación de Castellón, Carlos Fabra.
El caso acabó abarcando supuestos delitos de tráfico de influencias,
cohecho y delitos fiscales. Fabra se sentía tan impune que
proclamaba que su dinero opaco lo había ganado con la lotería. El
presiente del PP, Mariano Rajoy, lo calificó de "ciudadano
ejemplar". Ocho jueces desfilaron por el juzgado de Nules hasta que
el noveno ha decidido abrir, el próximo otoño, el juicio oral. "Ya
era hora", exclamó con cinismo Fabra. Este, pese a los escándalos
judiciales en que está envuelto, revalidó su mayoría en la
diputación de Castellón en el 2011 —"las urnas me han absuelto",
proclamó—, aunque después abandonó el cargo. No obstante, siguió
hasta marzo pasado como presidente de la sociedad pública Aerocas,
que gestiona el costoso aeropuerto sin aviones que construyó bajo su
mandato.
5. Caso Sáenz. En marzo del 2011, 17 años después de inicada
la investigación judicial, el Tribunal Supremo condenó al consejero
delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, a tres meses de prisión
por un caso de acusación falsa para cobrar una deuda millonaria que
se remonta a cuando presidía Banesto. Los cuatro empresarios a los
que denunció falsamente estuvieron presos durante un tiempo. La
condena del Supremo implicaba para Sáenz la pérdida de
"honorabilidad" y la obligación de abandonar para siempre el
ejercicio bancario. Pero Sáenz seguía en el cargo dos años después
de la sentencia del Supremo, hasta que lo abandonó de manera
"voluntaria" el 29 de abril pasado sin pasar por el trago de ser
destituido por el Banco de España. Entre medias, el Gobierno de
Zapatero, en noviembre del 2011, intentó salvar al banquero mediante
un indulto, y el Gobierno de Rajoy aprobó una reforma de la
normativa que le abrió la posibilidad de seguir en el cargo si el
Banco de España daba su beneplácito.
¿En qué quedará toda esta hojarasca judicial? (Tomado de LA
MAREA)