GUANTÁNAMO, 15 de mayo (AIN).— Uberlinda Quintero Jiménez,
campesina baracoense que padece sicklemia, agradeció hoy a la
Revolución y su sistema gratuito de salud haberle salvado la vida,
comprometida por graves complicaciones tras una cesárea 44 días
antes.
Madre a los 37 años, la paciente fue dada de alta hoy de los
servicios de cuidados intensivos del hospital general Doctor
Agostinho Neto, donde ingresó el 3 de marzo en estado de suma
gravedad y recibió ininterrumpidamente atención del más alto nivel
científico.
El doctor Ernesto Díaz Trujillo, especialista de segundo grado en
Medicina Interna y Cuidados Intensivos, calificó el caso como de los
más complejos atendidos allí, el cual exigió atención dinámica y
colectiva de diferentes disciplinas de las Ciencias Médicas.
Explicó que, como era su derecho y se respeta en Cuba, la
paciente —a pesar de estar informada de todas las complicaciones que
podrían sobrevenir— decidió tener su bebé, ante lo cual se
extremaron las medidas de seguimiento médico al embarazo, que
incluyó su ingreso en el hospital guantanamero para el parto.
Durante la cesárea aparecieron complicaciones de coagulación,
crisis hemolítica y shock, cuadros agravados por fallos
respiratorio, renal y hepático que comprometían la vida, y
mantuvieron en pleno desempeño por más de 40 días a intensivistas y
otros especialistas, precisó el también profesor auxiliar.
Ledicel Gámez Gámez, vicedirector de Ginecobstetricia del "Agostinho
Neto" añadió que la paciente resultó madre de un saludable bebé de 2
mil 900 gramos de peso al nacer, hoy al cuidado de sus abuelos en la
natal Baracoa, y bajo seguimiento de la Atención Primaria de Salud.
Comentó que Uberlinda permanecerá unos días más en la principal
institución de salud de la provincia de Guantánamo hasta su total
rehabilitación nutricional y orgánica, tras lo cual regresará a
Baracoa donde será seguida, al menos durante un año, por los equipos
básicos especializados de Salud.
Díaz Trujillo definió la sicklemia como anemia hemolítica
congénita, caracterizada por ictericia, dolores óseos y alta tasa de
complicaciones, la cual es frecuente en los guantanameros, sobre
todo en personas de piel negra, aunque el mestizaje la hace presente
en otros sectores demográficos.