Las estadísticas no dejan margen para la duda. Sobre la base de
lo molido hasta inicios del presente mes, el central debió haber
entregado unos 5 309 MW/h y sin embargo los registros ya daban
cuenta de una cifra superior a los 8 000 MW/h: no solo superiores en
un 52 por ciento a lo previsto hasta esa fecha, sino también por
encima de lo programado para toda la contienda.
Según explica el ingeniero José Enrique Pérez Rodríguez, jefe de
la planta eléctrica, ese saldo no incluye a los más de 2 500 MW/h
que la industria ha puesto a disposición de las instalaciones
encargadas de producciones derivadas, ni tampoco la contribución que
diariamente realiza para asegurar el bombeo de agua con destino a la
población.
Para conocedores del tema, tales resultados pudieran significar
una incógnita si se tiene en cuenta que, entre lluvias, imprevistos
con un preevaporador y otras causas, el gigante portopadrense ha
dejado de moler el equivalente a unas tres semanas, con la
consiguiente imposibilidad de explotar mejor las capacidades de su
poderosa maquinaria.
El "secreto", sin embargo, está en la previsión y seguridad con
que fluyeron los trabajos durante la etapa preparatoria de la
contienda y el permanente seguimiento desde que el coloso comenzó a
devorar caña.
Especialistas les conceden un rol determinante a la instalación
de una nueva tubería de vapor, de mayor diámetro que la anterior y
cuidadosamente aislada en casi un 90 por ciento, con una repercusión
directa y palpable en la eficiencia de los turbogeneradores.
En opinión de José Enrique, también ha influido favorablemente el
montaje de una nueva caldera y la remodelación de otras cuatro, como
expresión del proceso inversionista dentro del ingenio en los
últimos tiempos.
Aún así, junto al componente material o tecnológico, la actual
contienda se ha distinguido por un desempeño mucho más organizado y
eficiente en toda el área de generación eléctrica, al punto de no
registrar tiempo perdido en más de 130 jornadas.
Pero tal vez lo más alentador no se inscriba solo en esa
apreciable cantidad de energía que el Antonio Guiteras ha tributado
por intermedio de su propia generación. Haber concebido y
planificado bien el proceso, le ha permitido —además— aportar de
forma estable durante los momentos de mayor demanda por parte del
país: horarios pico.
Sin acordes de autocomplacencia, los protagonistas de esos éxitos
miran con optimismo la próxima zafra, para la cual se espera entren
en funcionamiento dos nuevos turbogeneradores de 7,5 MW y la casa de
bagazo, como soporte para asegurarle a la industria una alimentación
automatizada y por tanto mucho más estable de esa materia prima o
fuente alternativa, a cuyo aprovechamiento no siempre ni en todos
los centrales se le concede el valor que verdaderamente tiene para
producir energía eléctrica.