Corrientazo en el central Guiteras

Pastor Batista Valdés

Puerto Padre, Las Tunas.— Aún cuando en producción de azúcar los trabajadores del coloso Antonio Guiteras no han podido entregar volúmenes en correspondencia con sus propósitos para la presente zafra, la generación de energía eléctrica continúa confirmando aquí las potencialidades reales, no siempre bien aprovechadas, con que cuenta la industria azucarera cubana en ese terreno: vital hoy para la economía nacional.

Foto del autorEl montaje de la nueva tubería fue vital para la eficiencia del proceso.

Las estadísticas no dejan margen para la duda. Sobre la base de lo molido hasta inicios del presente mes, el central debió haber entregado unos 5 309 MW/h y sin embargo los registros ya daban cuenta de una cifra superior a los 8 000 MW/h: no solo superiores en un 52 por ciento a lo previsto hasta esa fecha, sino también por encima de lo programado para toda la contienda.

Según explica el ingeniero José Enrique Pérez Rodríguez, jefe de la planta eléctrica, ese saldo no incluye a los más de 2 500 MW/h que la industria ha puesto a disposición de las instalaciones encargadas de producciones derivadas, ni tampoco la contribución que diariamente realiza para asegurar el bombeo de agua con destino a la población.

Para conocedores del tema, tales resultados pudieran significar una incógnita si se tiene en cuenta que, entre lluvias, imprevistos con un preevaporador y otras causas, el gigante portopadrense ha dejado de moler el equivalente a unas tres semanas, con la consiguiente imposibilidad de explotar mejor las capacidades de su poderosa maquinaria.

El "secreto", sin embargo, está en la previsión y seguridad con que fluyeron los trabajos durante la etapa preparatoria de la contienda y el permanente seguimiento desde que el coloso comenzó a devorar caña.

Especialistas les conceden un rol determinante a la instalación de una nueva tubería de vapor, de mayor diámetro que la anterior y cuidadosamente aislada en casi un 90 por ciento, con una repercusión directa y palpable en la eficiencia de los turbogeneradores.

En opinión de José Enrique, también ha influido favorablemente el montaje de una nueva caldera y la remodelación de otras cuatro, como expresión del proceso inversionista dentro del ingenio en los últimos tiempos.

Aún así, junto al componente material o tecnológico, la actual contienda se ha distinguido por un desempeño mucho más organizado y eficiente en toda el área de generación eléctrica, al punto de no registrar tiempo perdido en más de 130 jornadas.

Pero tal vez lo más alentador no se inscriba solo en esa apreciable cantidad de energía que el Antonio Guiteras ha tributado por intermedio de su propia generación. Haber concebido y planificado bien el proceso, le ha permitido —además— aportar de forma estable durante los momentos de mayor demanda por parte del país: horarios pico.

Sin acordes de autocomplacencia, los protagonistas de esos éxitos miran con optimismo la próxima zafra, para la cual se espera entren en funcionamiento dos nuevos turbogeneradores de 7,5 MW y la casa de bagazo, como soporte para asegurarle a la industria una alimentación automatizada y por tanto mucho más estable de esa materia prima o fuente alternativa, a cuyo aprovechamiento no siempre ni en todos los centrales se le concede el valor que verdaderamente tiene para producir energía eléctrica.

 

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