Dos
años después de haber nacido en la Puerta del Sol de Madrid, el
Movimiento de los Indignados 15M continúa su labor de presión contra
el Gobierno y están volcados a la sensibilización colectiva, con el
objetivo de producir un cambio social y político en España.
El movimiento de los indignados españoles celebró este viernes su
segundo aniversario con una gran concentración popular en Madrid y
acciones en distintas ciudades del país, elevando una voz de rechazo
contra las políticas neoliberales que han llevado a España a la
crisis actual y demandando un nuevo modelo económico y político más
justo.
El Movimiento 15M irrumpió en la sociedad en 2011, aunque sin la
intención de convertirse en una alternativa política. Dos años
después, los llamados "indignados" españoles continúan su labor de
presión contra el Gobierno y volcados a la sensibilización
colectiva, con el objetivo de producir un cambio social y político.
"Vamos a seguir rescatando a personas, frenando desalojos e
interpelando a las instituciones", aseguró el portavoz de la
Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), Ada Colau, uno de
los grupos más activos y visibles del Movimiento.
Asimismo, insistió en la necesidad de "recuperar la democracia y
ejercerla en primera persona. Pero un movimiento ciudadano no tiene
por qué convertirse en partido político".
Durante la concentración en la capital, los indignados portaban
pancartas con mensajes como "No somos mercancías en manos de
políticos y banqueros" o "De la indignación a la rebelión: escarche
al sistema".
En tanto, en Barcelona los manifestantes se encolumnaron detrás
de una pancarta que rezaba "Paremos el genocidio financiero, juntos
podemos".
En ambas ciudades los indignados coreaban cánticos como "Si se
puede, si se puede", "El pueblo, unido, jamás será vencido", "Que
no, que no, que no nos representan" y "Lo llaman democracia y no lo
es, es una dictadura eso es", entre otros.
Las actividades en Madrid coincidieron con la tradicional fiesta
de San Isidro (uno de los patrones locales). Por ello, también se
organizó una jornada reivindicativa bajo el lema "San Isidro
Indignado. Toma el Río 2013", para "reinventar un Madrid que proteja
la vida de las personas y de la naturaleza, antes que a los
mercados".
Adicionalmente, la concentración también coincidió con una nueva
protesta del sector público sanitario, la llamada "marea blanca",
quienes rechazan los rectores económicos impuestos por los gobiernos
central y regional.
El movimiento de los indignados comenzó en vísperas de las
elecciones municipales y regionales de España, el 15 de mayo de 2011
(de ahí toma el nombre 15-M), con una acampada en la Puerta del Sol
de Madrid.
Tras las elecciones de ese mismo año, Mariano Rajoy llegó al
poder con la promesas de poner fina la crisis. Sin embargo, en dos
años sólo ha profundizado el ajuste e implementó una reforma laboral
y política neoliberal que tiene en desocupación al 27 por ciento de
la población activa, unos 6.2 millones de españoles.