Estados Unidos lanzó por primera vez con éxito un vehículo no
tripulado o "drone" desde un portaaviones, por lo que en el futuro
Washington no necesitaría requerir autorización para usar bases de
países vecinos antes de un ataque.
La prueba, en las costas de Virginia, se realizó con un modelo
X-47B, que tiene una autonomía de vuelo de casi 4000 kilómetros y
puede volar a una altura de más de 10 mil metros.