Todos
los ojos apuntan a Barack Obama, quien tendrá que lidiar con algunos
escándalos antes de retomar su agenda llena de promesas. Ni la
reforma migratoria, ni la crisis económica, ni el control de armas
ni la implementación de la reforma de salud ocupan los principales
titulares esta semana. El presidente de Estados Unidos está siendo
acusado de violar las "libertades civiles", algo que, en ese país,
es considerado un pecado capital.
La noticia sobre la incautación por parte de agentes federales de
registros telefónicos de la agencia de noticias Associated Press
echó leña al fuego de las críticas, que ya ardía por la huelga de
hambre de prisioneros en Guantánamo, y nuevas evidencias en torno al
atentado contra el consulado norteamericano en Bengasi el 11 de
septiembre del 2012, donde murieron cuatro funcionarios, incluido el
embajador en Trípoli.
Al parecer, entre abril y mayo del año pasado una veintena de
líneas telefónicas usadas por AP fueron interceptadas. "Estoy
orgulloso de lo que hemos hecho", afirmó el fiscal general Eric
Holder, quien tiene sus barbas en remojo desde que salió a la luz en
el 2009 la operación Rápido y Furioso, mediante la cual la Oficina
de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos permitió el paso de
2 000 armas de Estados Unidos a México.
¿Qué sabía el presidente sobre las escuchas a AP y cuándo lo
supo? Un editorial del diario The New York Times afirma que el
gobierno de Obama "ha fracasado a la hora de ofrecer una
justificación creíble". The Washington Post, por su parte, subraya
que lo sucedido "refleja dudas" sobre la Administración demócrata.
Interrogado por Reuters, el director del centro para la política
de la Universidad de Virginia, Larry Sabato, hizo mención a otros
escándalos, incluyendo el de Watergate durante el gobierno de
Richard Nixon y el Irán-contra durante el mandato de Ronald Reagan.
"Comparado con presidentes anteriores, aún estamos en la liga de los
abusos menores", aseguró.
El profesor de derecho de la Universidad de Harvard Laurence
Tribe, exprofesor, mentor y partidario de Obama, dijo que su
exalumno está enfrentando las realidades de ser presidente.
Las nubes negras podrían disiparse en pocos días o semanas o
flotar sobre la Casa Blanca durante el resto de la presidencia. Pero
mientras arde el fuego de las críticas, los latinos continúan siendo
deportados, el Congreso no logra consensuar medidas que eviten
masacres con armas de fuego y alrededor de 50 millones de
norteamericanos viven en la pobreza. Esperemos que los recientes
escándalos no sean utilizados para distraer la atención de la
opinión pública e intentar tapar el sol con un dedo.